Resulta prácticamente imposible hacer una selección de las 10 mejores películas de todos los tiempos. Y es que elaborar una lista con los mejores film de la historia es complicado de por si, pero aún más, contentar a todo el mundo y salir airoso en el intento. Algunas que al menos deberían tenerse en consideración, son las siguientes.
Ciudadano Kane (1941), dirigida y protagonizada por el estadounidense Orson Welles, ha sido considerada como una de las obras maestras de la historia del cine. Técnicamente no inventó nada, pero sí usó todos los recursos existentes hasta ese entonces de manera magistral; la profundidad de campo, fotografías en claroscuro y juegos de iluminación, escenografías techadas (nada común para la época) y notable uso de los movimientos de cámara y uso de grúas, como dollys y travellings. Pero también añadió algo absolutamente nuevo: la mirada personal del autor: el director como un narrador omnisciente que quiere contar la historia a su manera, valiéndose para ello de herramientas como el picado y el contrapicado.
¿Quién podría olvidar a Humphrey Bogart e Ingrid Bergam en Casablanca? Narra la historia de un exiliado americano que por oscuras causas que no se revelan lo largo del film, administra el local nocturno más popular de Casablanca el Rick´s Café. Por cuestiones ajenas ello, llega a la ciudad marroquí Ilsa (Ingrid Bergman), una antigua amante de Rick que le abandonó en París sin dar explicaciones. Rick sigue resentido con ella, aunque cambia de actitud al conocer el motivo por el cual se marchó de su lado. Aparentemente, ambos se reconcilian y ya juntos, Rick convence a Ilsa para salir de Casablanca.
No podíamos olvidar la magistral dirección de Francis Ford Coppola en El Padrino (1972). Fue la primera de una trilogía completada por El Padrino II (1974) y El Padrino III (1990). Ganadora de tres Premios Oscar en 1973, a la mejor película, mejor guión de Mario Puzo y Francis Ford Coppola y mejor actor para Marlon Brando, se trata sin duda de una crítica profunda a la sociedad norteamericana, las relaciones intrafamiliares, y la práctica política. Además todo ello se trata sutilmente como trasfondo del guión mediante temáticas relativas al mundo de la mafia, la inmigración, la relación de pareja, los sistemas de dominación familiares, la violencia criminal y su asociación política, etc. Otro de sus grandes atractivos reside en la interpretación de la figura de Michael Corleone.
Por su parte Psicosis no dejó indiferente a nadie. Alfred Hitchcock despliega en este film su extraordinaria imaginación y talento para la realización. Conjuga a la perfección una historia en la que se entremezclan el terror, el amor, la intriga y el suspense, aderezado algunas veces con un subterráneo sentido del humor macabro.
Desde Italia, llega en 1960 La Dolce Vita de Federico Fellini. Este film, que marca la separación entre sus anteriores trabajos neorrealistas y su posterior periodo simbolista, carece de una estructura tradicional en su trama. Así la película presenta una serie de noches y mañanas a lo largo de la Via Veneto en Roma, vistas desde los ojos de su personaje principal, un reportero de sociales llamado Marcello (interpretado por Marcello Mastroianni)
Tampoco podía faltar el maestro español Luis Buñuel en esta selección. Así, Viridiana (1961), es una crítica a la caridad por la caridad misma frente a la generación de trabajo. La decisión de rodar Viridiana en España provocó que Buñuel, exiliado en México tras el fin de la Guerra Civil española, fuese duramente criticado por los republicanos españoles en el exilio.
Y a caballo entre el cine mudo y el sonoro es interesante mencionar Tiempos modernos, un largometraje de 1936 dirigido, escrito y protagonizado por el célebre Charles Chaplin. La película constituye un retrato de las condiciones desesperadas de empleo que la clase obrera tuvo que soportar en la época de la Gran depresión, condiciones promovidas, en la visión dada por la película, por la eficiencia de la industrialización y la producción en cadena. Se incluyeron algunos efectos sonoros en la película, como música, cantantes y voces provenientes de radios y altavoces así como la sonorización de la actividad de las máquinas. Al final del film puede escucharse brevemente la voz de Charles Chaplin, que canta una versión de la canción de Léo Daniderff, Je cherche après Titine.
Dirigida por John Ford en 1940 surge Las uvas de la ira. Es una extraña alianza de proceso hacia la toma de conciencia del proletariado y defensa a ultranza de la familia. Esta curiosa contradicción de ideologías procede de un texto de base con objetivos progresistas llevado al cine por un director conservador.
Y para los amantes de la antigua Roma debe tener un hueco en esta selección Ben-Hur. La película, dirigida por William Wyler en 1959, fue la primera en la historia en recibir 11 Premios de la Academia, número alcanzado más tarde por Titanic y El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey. Se trata de una superproducción que relata la vida de un judío en los años de la predicación de Jesús.
Más contemporánea y con tintes muy diversos cabe mencionar también a Pulp Fiction. Está película, considerada la opera prima de Quentin Tarantino, se apropia del crimen y la violencia hasta hacerlos cotidianos. No obstante, al mismo tiempo logra producir una política racialmente codificada, culturalmente reaccionaria y una pedagogía que transforma la insensibilidad neoconservadora y el desprecio de las clases más bajas en una representación a la moda de la vanguardia artística".
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