
A menudo las ventanas son el único lugar de la casa que nos permite tener plantas, ya sea en el interior o en el exterior de las mismas. También suponen, junto con la entrada, una parte muy visible de nuestra vivienda desde el exterior.
Lo que hace que su aspecto resulte importante si deseamos crear una buena imagen de nuestro hogar. La colocación de las plantas en las ventanas debe llevarse a cabo en función del gusto particular de cada persona, así como del estilo de cada casa. Por lo tanto, sólo son necesarias ciertas normas de sentido común, y algunos consejos sobre las especies vegetales más adecuadas para conseguir el efecto deseado.
En primer lugar, hay que elegir el recipiente más adecuado, teniendo en cuenta el espacio disponible. En general las jardineras alargadas se adaptan bien al alféizar de cualquier ventana, y permite en menos espacio, contener una mayor cantidad de tierra, lo que siempre resulta beneficioso para las plantas. Por otra parte, las macetas redondas y separadas, permiten crear juegos de alturas, y son más cómodas si queremos que haya un cambio continuo en las especies elegidas.
En cuanto a las plantas, hay que decidir ante todo si se optará por utilizar flores de temporada, que se cambiarán totalmente en cada estación, o si se prefiere algo permanente. Otra opción consiste en combinar especies perennes que creen una estructura permanente, con otras vivaces que aporten notas de color, en un momento determinado, o con plantas de flor de temporada que se sustituyan estacionalmente; esta es probablemente la opción más fácil de mantener, resultando además muy atractiva.
Si además se combinan plantas más compactas, de aspecto más formal, con otras que formen masas que tiendan a colgar, el conjunto puede ser muy atractivo.
Entre las de temporada podemos citar los pensamientos y las violas, de numerosos colores, que se dan bien en cualquier exposición, y aguantan hasta que empieza a hacer calor. Las prímulas, en cambio prefieren la sombra por lo que se dan mejor en ventanas orientadas al norte. Las bellis se mantienen bonitas durante todo el invierno si les da el sol, por lo que es mejor colocarlas en ventanas sur o este. En verano las petunias, surfinias, lobelias, geranios, gitanillas, gazanias, y todo tipo de claveles y clavellinas, preferirán las ventanas más soleadas de la casa, mientras que las ventanas más umbrías supondrán un agradable refugio para las impatiens. Esta misma exposición es buena para los ciclamen, que florecen en invierno, pero mantienen las hojas bonitas durante todo el año.
Entre las especies perennes debemos elegir arbustos que soporten bien la vida en maceta y que además no crezcan mucho en altura, para evitar que quiten luz en el interior o que impidan las vistas agradables. Una de las mejores es el boj, aunque si está en una exposición muy soleada, habrá que estar pendiente de la aparición de araña roja.
El durillo es también muy resistente y se adapta a cualquier condición.
Una especie muy adecuada para ventanas con orientación sur es Pittosporum tobira, variedad "nana", que se extiende en masas, pero no alcanza una gran altura, también el Evonimus pulchellus es un pequeño arbusto que prefiere sol y que presenta un follaje de pequeñas hojas doradas o plateadas, dependiendo de la variedad. Y por supuesto, la gran mayoría de las aromáticas son aptas para esta orientación..
El Este es una exposición privilegiada, ya que disfruta del sol matutino, el mejor, tanto en invierno como en verano, por lo que quizá se pueda correr el riesgo con especies más delicadas como por ejemplo las hebes o incluso las camelias (Camelia Sasanqua es más resistente que Camelia Japonica).
Las ventanas orientadas al Oeste son quizá las más difíciles; durante el invierno no ven el sol, pero en verano lo tienen que padecer desde mediodía hasta que se pone, por lo que se impone el utilizar especies muy sufridas y resistentes, o decantarse por utilizar diferentes plantaciones a lo largo del año como geranios en verano y bulbos en los meses más fríos.
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