Si quieres disfrutar de un jardín floreado el próximo año, debes hacer los deberes durante el otoño: esta época del año es la idónea para plantar nuevas especies. Los bulbos dan muy buenos resultados. ¿Cómo y cuando debes plantarlos?
Ahora que el verano ha dejado de resistirse a su fin, y se sienten ya los rigores del otoño, puede ser que sea un buen momento para planear la próxima primavera en tu jardín. Y es que si de cara al año que viene, te gustaría verlo floreado, lleno de alegría y colorido, éste es el momento de pensar qué te gustaría plantar y cómo quieres organizarlo. Una solución sencilla, rápida y con buenos resultados son los bulbos. ¿Cuándo hay que plantarlos? ¿Qué cuidados requieren? Te lo contamos.
Los bulbos son simplemente brotes subterráneos que concentran en su interior una planta, que crecerá y se desarrollará meses más tarde de haber sido plantados. En este sentido, a la hora de organizar tu jardín debes saber qué plantas quieres tener, y en consecuencia, en qué época del año debes plantarlas. Y es que, por ejemplo, los bulbos de floración temprana (galanto, crocus o eranthis), florecen a finales de invierno, mientras que los de floración tardía (tulipanes, jacintos, narcisos o nardos) lo harán ya entrada la primavera.
A la hora de plantarlos…
Una vez hayas escogido el tipo de planta que quieres en tu jardín, debes comprobar que el bulbo está en buen estado; que no está demasiado blando, que no tenga moho y tampoco presente agujeritos. La tierra sobre la que se plantará el bulbo, es el segundo factor a tener en cuenta. Es importante que no sea una tierra demasiado húmeda, puesto que los bulbos podrían pudrirse, y que no se encharque y drene bien, tal y como recomiendan desde el portal de jardinería Infojardin.
En caso de que el suelo sea demasiado arcilloso o arenoso, añade materia orgánica (turba o estiércol). Utilizar materia orgánica reportará múltiples beneficios a los bulbos, ya que contribuye a que la tierra se airee, sea más esponjosa y además aporta muchos nutrientes al suelo. No obstante, una vez hayas utilizado materia orgánica, no es necesario que vuelvas a usarla hasta pasada la floración, momento en el que el bulbo comienza a acumular nutrientes para la próxima temporada.
En cuanto a la distancia entre los bulbos a la hora de plantarlos, has de tener en cuenta el tipo de especie que vayas a clavar. Así por ejemplo los jacintos y narcisos necesitarán de un espacio de 10 a 15 cm de distancia, mientras que plantas como el crocus o las begonias necesitarán solamente entre 2 y 4 cm de distancia.
También es importante la profundidad a la que hay que colocarlos. La parte superior del bulbo quedará completamente cubierta por una capa de tierra del mismo espesor que lo que mida el bulbo en altura. Debes fijarte asimismo en las raíces del bulbo para no plantarlo al revés, sobre todo en aquellos de mayor tamaño.
Consejos útiles
Si además tienes pensado plantar otras especies además de los bulbos, otra cuestión importante a tener en cuenta a la hora de sembrar nuevos ejemplares durante el otoño, es la climatología: en muchos lugares caen bruscamente las temperaturas y comienzan las heladas, por lo que resultaría conveniente proteger los ejemplares de las temperaturas bajo cero, por ejemplo, con el plástico de burbujas empleado para embalar productos frágiles. También resulta beneficioso podar los ejemplares que acaban de florecer y los que parezcan enfermos o bien presenten elementos marchitos, para evitar la presencia de plagas y enfermedades.
Debes tener en cuenta por otra parte, que el otoño también es la época de podar setos y arbustos ya arraigados y crecidos para lograr hacerlos más densos de cara a la próxima primavera. En este sentido, hay que es recomendable establecer un control de su altura y grosor de crecimiento, aparte de aumentar la intensidad de luz que llegue a su interior, rebajando un poco el exterior de estos elementos que aíslan del frío y las miradas ajenas.
Artículos relacionados
- Agua reciclada para el jardín
Lo + leído