El color en la decoración: así influye en el ánimo - repsol.com

Repsol YPF

lblLogoRepsol

Ruta

Estoy en: Inicio > ... > Sin salir de casa > Reportajes > Decoración
El color en la decoración: así influye en el ánimo
cromoterapia

Es sabido que a través del color se puede manipular visualmente cualquier espacio. Pero el juego con los colores va más allá. Algunos decoradores afirman que pueden influir en nuestro estado de ánimo: es la cromoterapia.


A la hora de elegir el color de las paredes del hogar, no sólo hay que dejarse llevar por el gusto personal de cada uno, hay que tener en cuenta que escoger un tono u otro para pintar un cuarto puede influir en las sensaciones que recibamos al habitar dicha estancia. Aquí vemos el efecto decorativo de cada color y cómo influye en las personas.

  • Amarillo: es un color primario, de los más vitales y acogedores y de los que más juego dan en decoración. Ilumina cualquier estancia oscura, por lo que se recomienda para habitaciones con poca luz natural. Es sinónimo de alegría y brillantez, produce optimismo y vitalidad, pero también puede favorecer el nerviosismo en personas alteradas.
  • Rojo: posee una de las gamas cromáticas más variadas que van desde el intenso rojo bermellón, uno de lo más vitales y agresivos, al frambuesa, o rosa pálido, que transmiten serenidad y pureza. Los tonos más intensos, empleados en exceso o en cuartos pequeños pueden producir desasosiego y agresividad.
  • Azul: en general es un color frío que aporta serenidad y relajación en las habitaciones decoradas con cualquiera de sus tonos. La gama de claros combina muy bien con mobiliario rústico y de haya y es un buen complemento para el blanco. Favorece el descanso y el estudio. Los tonos más intensos, como el azul marino, aportan vitalidad en espacios grandes y luminosos.
  • Verde: es el color secundario más versátil, por la amplia gama de tonos, que se acercan al azul y al amarillo, los primarios de los que está compuesto. Aporta calma y ayuda a la relajación, pero es, a la vez, un color joven y desenfadado. Produce un efecto reconfortante al recordar la naturaleza.
  • Gris: representa la docilidad, la paciencia y el conformismo. Aplicado correctamente consigue apaciguar el ánimo, por lo que cada vez se usa más en habitaciones infantiles, combinado con el blanco y el color de la madera natural. Las personas depresivas deben huir de este color en la decoración de la vivienda.
  • Beiges y ocres: ideales para espacios reducidos porque aportan una nota de color sin agobiar. Son los colores de la calma, de la identificación con la tierra, de la delicadeza, de la mesura y del equilibrio. Combinan con tonos más oscuros de su propia gama. 
16 de marzo de 2005