Un bioclimatizador es básicamente un ventilador con un filtro empapado en agua que humedece y refresca el ambiente. Se trata de un sistema que presenta varias ventajas respecto a los omnipresentes aparatos de aire acondicionado. Veamos cuáles son.
En los días de verano en los que el sol cae inclemente sobre nuestras cabezas y el ambiente se hace más y más sofocante los aparatos de aire acondicionado de viviendas, oficinas y locales comerciales y hosteleros se hacen notar más que nunca. Funcionando a plena potencia crean microclimas cerrados que pueden llegar a suponer una variación excesiva respecto a la temperatura exterior, lo que unido a su escasa renovación del aire llega a provocar problemas de salud en algunas personas.
Y por otra parte está su elevado consumo energético. Desde hace varios años, debido a la proliferación de estos aparatos, el consumo eléctrico en España se ha visto modificado de tal forma que los meses de verano han dejado de ser los de menor consumo, tal como tradicionalmente había ocurrido, llegando a producirse picos que igualan o superan los del invierno.
Funcionamiento
Por todo ello los sistemas de bioclimatización pueden ser una buena alternativa, más ecológica y saludable. Su funcionamiento consiste en el empleo de la evaporación del agua para producir aire fresco y llega a rebajar la temperatura ambiente en unos 10 ó 12 grados.
Para ello hay que colocarlo de espaldas a una ventana o una puerta abierta, a unos 15 centímetros aproximadamente, y en el otro extremo de la habitación, se debe abrir otra vía para facilitar la salida del aire “sucio” de la estancia. De esta forma se renueva completamente el aire del lugar cada 3 minutos, al tiempo que lo humedece y refresca.
Un sistema semejante al efecto que provoca por ejemplo la brisa del mar, o como el que tradicionalmente se ha empleado en los pueblos, consistente en echar agua en los patios, las paredes y las entradas de las casas.
Ventajas de su uso
En primer lugar hay que destacar su bajo consumo. Es equivalente de una bombilla de 95W, lo que representa un consumo eléctrico de apenas un 20% del que requiere un aparato de aire acondicionado.
Además se trata de un aparato portátil, que no requiere instalación alguna en la vivienda y, esta es su segunda gran ventaja, no requiere un sistema cerrado. Mientras que un sistema de aire acondicionado exige cerrar puertas y ventanas para no disparar su consumo, un bioclimatizador permite su uso en estancias abiertas, lo que facilita la salida de malos olores y humos y disminuye por tanto la posibilidad de sufrir problemas de salud derivados de un ciclo cerrado de circulación del aire, lo que se denomina actualmente como “síndrome del edificio enfermo”.
Y es que en pleno verano, especialmente si estamos de vacaciones en una casa en el campo o en la costa, resulta un tanto extraño y triste permanecer aislado del exterior. Y si contamos con una terraza, jardín o piscina propia, qué mejor solución que situar este pequeño aparato al lado (son muy silenciosos) disfrutando tanto del aire libre y del espacio abierto como de un ambiente fresco, algo que los estáticos sistemas de aire acondicionado, limitados al interior de la vivienda, no permiten.
Además al aumentar la humedad del aire facilita la respiración y evita la sequedad de la piel y las mucosas, lo que resulta especialmente apto para las personas alérgicas, sobre todo si tenemos en cuenta que provoca una pequeña sobrepresión que impide la entrada en la vivienda de polución o polvo.
Otro aspecto a tener en cuenta es que genera iones de carga negativa en el ambiente y no electricidad estática, lo que de acuerdo a algunas teorías podría permitir la disminución de la serotonina y hacer posible un estado de ánimo más relajado.
Finalmente hay que mencionar la opción de añadir a ese agua que será evaporada por el ventilador unas gotas de perfume, lo que hará más agradable el ambiente del hogar.
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