Debajo de la superficie terrestre se alcanzan elevadas temperaturas, por lo que perforando a cierta profundidad puede crearse un circuito cerrado de agua caliente o vapor que se emplea tanto para producir electricidad como para calefacción en las viviendas.
Tal como nos recuerdan las espectaculares explosiones de volcanes que ocasionalmente podemos ver en los medios de comunicación, debajo de nuestros pies, pasando la delgada capa de la corteza terrestre, tenemos un gigantesco sistema de calefacción natural del que hace apenas unas décadas hemos empezado a servirnos.
Producción de electricidad
Se trata de una fuente de energía renovable y no contaminante que produce un total de 7.000 megawatios en 21 países. El inconveniente de las centrales eléctricas de energía geotérmica es que requieren determinadas condiciones que solo se dan en algunas partes del mundo, como las Islas Filipinas, México, Estados Unidos, Canadá o Nueva Zelanda. Para que pueda instalarse una central geotérmica es necesario que haya un yacimiento de agua en torno en zonas tectónicas geológicamente recientes para que las elevadas temperaturas del magma situado bajo la corteza terrestre calienten el agua.
Para acceder a ellas debe realizarse una perforación similar a las que se emplean en la extracción de petróleo o gas, y el vapor que sale de allí mueve una turbina en la central que genera la electricidad. A menudo se emplea un sistema de circuito cerrado, haciendo volver el agua al yacimiento del que proviene. De esta manera se impide la emisión a la atmósfera de posibles gases tóxicos que pueden alojarse en el yacimiento y se garantiza además que ese yacimiento no se agotará, haciendo posible que la central tenga un tiempo de utilidad teóricamente ilimitado.
Calefacción para las viviendas
El otro gran uso de este calor subterráneo está en la climatización de edificios durante los periodos invernales. El sistema de calefacción de distrito más grande del mundo está en Reykjavick, Islandia, una isla conocida por sus géisers y que gracias a este método ha conseguido reducir considerablemente sus niveles de contaminación. En algunas zonas de Estados Unidos se emplea además de en la calefacción de viviendas en otros usos. El agua caliente obtenida con este sistema se distribuye en conductos subterráneos bajo las carreteras para prevenir la formación de placas de hielo en la calzada que puedan provocar accidentes, como en las Cataratas Klamath de Oregon. Y en Nuevo México también se distribuyen bajo terrenos de cultivo, para facilitar el crecimiento de las plantas pese a las inclemencias del tiempo.
Pero a diferencia de las especiales características requeridas para las centrales eléctricas geotérmicas, que necesitan acceder a temperaturas muy elevadas, para la calefacción se requiere mucho menos, por lo que es un sistema muy difundido en todo el mundo. De hecho a apenas unos metros bajo tierra e independientemente del frío que haga en la superficie, se alcanza una temperatura estable de entre 7 y 13 grados. Por lo que se puede crear un circuito cerrado de tuberías de polietileno enterradas bajo una casa para que el agua calentada en la parte inferior permita climatizar la vivienda.
Aunque la instalación de este sistema tiene un alto coste inicial, su mantenimiento supone un ahorro respecto a otros sistemas de calefacción, por lo que a largo plazo puede resultar rentable. Como solo hace falta una bomba para mover el agua pero no un calentador, por cada kilowatio de energía eléctrica consumida en el sistema geotérmico se generan, aproximadamente, 4 kW de calefacción, mientras que en los sistemas convencionales cada kW de potencia eléctrica produce 2,3 kW de calefacción.
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