El nylon es una fibra textil elástica y resistente, no la ataca la polilla, no requiere de planchado y se seca con rapidez. Con esas cualidades no es de extrañar que sea un material muy común en la elaboración de la ropa de deporte.
El nylon es un polímero sintético derivado del petróleo que desde su invención hace más de sesenta años se ha abierto un hueco en nuestras vidas hasta hacerse imprescindible. Las medias, la ropa deportiva, los paraguas y los bañadores entre otras ropas y objetos, son habitualmente de este material debido a que sus cualidades físicas las hacen ideales para esa función. Pero veamos qué es y cuales fueron sus orígenes.
El químico Wallace Hume Carothers comenzó a trabajar en 1930 en un programa de investigación de nuevos materiales en los laboratorios de la empresa DuPont. Su objetivo era conseguir materiales sintéticos de cualidades similares a productos naturales como la celulosa, la seda y el caucho. Aunque el nylon ya había sido descubierto, no parecía tener ninguna utilidad hasta que de forma casual se dieron cuenta de que una bola de este material podía ser estirada sin necesidad de ser previamente calentada hasta convertirse en un hilo, un estado en el que no solo no se rompía sino que adquiría más resistencia. La empresa Du Pont nunca tuvo una patente de la composición del material del nylon, sino que únicamente patentó el proceso del estirado en frío. Esto facilitó su posterior producción masiva en todo el mundo.
Tras este hallazgo su producción se inició en 1939, cuando daba comienzo la Segunda Guerra Mundial, por lo que inicialmente el nylon fue destinado principalmente a usos militares, como la fabricación de paracaídas. Pero unos años después su éxito comercial en forma de medias para las mujeres fue arrollador. Su capacidad para adaptarse perfectamente a la pierna, estilizándola y sin que se produjeran arrugas ni se rompiera, hizo que se convirtiera en el objeto de moda que –inicialmente en Estados Unidos y unos años después en Europa- muchas mujeres quisieron tener. Hasta el punto de que algunas ante la dificultad para hacerse con ellas llegaban a pintarse una línea en las piernas para aparentar que llevaban medias.
Unas décadas después –especialmente a finales de los setenta y comienzos de los 80- llegó el turno de la ropa deportiva. Los cambios sociales y en el estilo de vida, con una creciente preocupación por la salud y por un mejor aspecto físico, favorecieron la práctica de deportes que unas décadas antes habían estado al alcance de una elite y la compra de vestimentas específicas para su uso. La resistencia, flexibilidad y fácil secado del nylon, añadidas a la ventaja de que no requiere planchado, lo convirtió en el material predilecto para elaborar la ropa deportiva. Unas prendas de popularidad creciente en los últimos años y que han pasado a ser parte del vestuario de cualquier persona, incluso de aquellos que rara vez o nunca practican deporte.
Otros materiales
Aunque el nylon tiene una notable importancia en el ámbito de la ropa deportiva, no es desde luego el único material que cabe mencionar. El velcro fue inventado en 1941 por el ingeniero suizo George de Mestral cuando, según se dice, volvía de uno de sus paseos por el campo y se fijó en la fuerte adherencia a la ropa y el pelo de los frutos del cardo alpino, lo que le llevó a investigar la causa de ello. Desde entonces el velcro se ha convertido en un sistema cada vez más común de cierre que sustituye a cordones, botones y cremaleras.
El GORE-TEX es un tipo de tejido compuesto por varias capas, una de ellas precisamente de nylon, que fue patentado en 1980 por Wilbert L- Gore e hijo (de ahí el nombre) y que tiene la cualidad de facilitar la transpiración corporal al mismo tiempo que protege del agua y el frío exteriores. Tal característica resulta por tanto ideal para la ropa deportiva, especialmente para la ropa y el calzado de montaña.
El neopreno es una goma sintética inventada también por la compañía DuPont que desde entonces ha sido muy empleada especialmente en los trajes de submarinismo y en las botas de pesca, no solo por su gran impermeabilidad sino por su capacidad para retener el calor, algo muy importante cuando se permanece un largo periodo de tiempo en contacto con el agua.
Pero si hay algo novedoso en lo que a ropa deportiva se refiere y que ha dado mucho que hablar en los últimos Juegos Olímpicos no es otra cosa que los trajes empleados por gran número de nadadores en dicha competición, unos bañadores que seguramente harían su pequeña contribución a la gesta de Michael Phelps. Son los LZR Racer de Speedo, que además de contar con costuras fijadas por ultrasonido para adaptarse mejor al cuerpo, está hecho con un tipo de poliuretano que repele el agua, lo que facilita la flotabilidad.
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