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Revisar la caldera

Se aconsejan las revisiones anuales para las calderas de gasoil y de gas. Aunque es conveniente contratar este tipo de servicios con el fabricante o con la compañía suministradora de la energía, el usuario debe tener unas nociones mínimas sobre el aparato para revisarlo antes de su encendido tras el verano.

Tanto las calderas de gas como las de gasoil necesitan poco mantenimiento para funcionar perfectamente cuando llega el frío. Por motivos de seguridad, resulta imprescindible que el servicio técnico realice una revisión anual para limpiar los quemadores y controlar todos los sistemas, diferentes en virtud del tipo de aparato, que tienen que estar a punto para que la caldera reanude su actividad en otoño e invierno. 
Se recomienda contratar este servicio con el fabricante de la caldera, el instalador o con la compañía suministradora de gas, para que se realice una inspección anual de la caldera. Existen contratos de mantenimiento variados y no todos incluyen la revisión de la caldera, por lo que es imprescindible que el consumidor se informe bien y realice todas las consultas pertinentes antes de aceptarlos. Las cuestiones que el consumidor debe plantear son las siguientes: inspección anual de la caldera gratuita; tipo de cobertura ante las averías (coste de mano de obra, piezas…); asistencia en días festivos e incremento de los costes; y tiempo estipulado de asistencia desde que se efectúa el aviso (24 horas, 48 horas, urgencias…). 
Junto al mantenimiento, la limpieza de estos aparatos debe ser correcta. Lo mejor, es limpiar la carcasa semanalmente con un paño húmedo y jabón neutro. En ningún caso se deben utilizar productos abrasivos o detergentes que puedan dañar el revestimiento. De igual forma se limpiará el tubo de evacuación y las rejillas de salida al exterior. Estas no deben contener polvo o restos de suciedad que obstruyan la salida natural de los gases al exterior. Hay que ser riguroso con la limpieza, especialmente si el aparato se encuentra en la cocina, lugar propicio para que la grasa se adhiera a la superficie. Si se realiza semanalmente esta tarea, resultará muy sencilla y no habrá que retirar demasiada suciedad. 

Aparatos de gas   

Existen distintos tipos de calderas de gas (atmosféricas y estancas), y dentro de éstas diferentes diseños, con dispositivos manuales, digitales y otros detalles variados. Sin embargo, el mantenimiento básico es similar en todas ellas. El usuario debe conocer perfectamente las funciones de algunos botones y dispositivos (interruptor general para la conexión y desconexión del aparato; selector para el ajuste de temperatura de la calefacción; indicadores de funcionamiento; selector para el ajuste de la temperatura del agua caliente; y manómetro para la indicación de la presión). 
Los selectores de ajuste de la temperatura suelen colocarse correctamente en el momento de la instalación, y habitualmente no vuelven a tocarse, pero no está de más que el usuario verifique que el de la calefacción se encuentra en la posición correcta antes de que llegue el frío, y que lo ajuste en virtud de sus necesidades, primero para frío moderado (menos temperatura) y a partir de diciembre para frío extremo (más temperatura). Si durante el verano, el usuario ha desconectado la función de calefacción, tendrá que volver a conectarla ahora. 
Es el momento de comprobar la presión de agua, que debe ser mayor o igual a 1 bar. Si la indicación en el manómetro está por debajo de este valor, es necesario rellenar la instalación con agua y esto debe hacerse únicamente con agua de la red local. Las instrucciones del aparato incluirán un apartado para el correcto llenado de la instalación, con gráficos indicativos, pero generalmente con casi todas las calderas de gas se procede como sigue: Hay que abrir todas las válvulas termostáticas o llaves de los radiadores; se enchufa el mando de la llave de llenado (el icono y ubicación del mismo viene en las instrucciones de uso de la caldera); se abre lentamente la llave de llenado y se deja entrar el agua hasta que se compruebe que ha alcanzado el valor necesario (se verá como la manilla asciende pausadamente hasta colocarse en el 1 o 1,5); se purga el aire del sistema por los purgadores de los radiadores, se cierra la llave de llenado y se retira el mando de la misma. 
Estas son las principales cuestiones a tener en cuenta en la revisión de la caldera de gas. Ante cualquier duda, fallo, avería, olor a gas o sospecha de fuga, siempre hay que llamar al Servicio de Asistencia Técnica Oficial.

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25 de octubre de 2007


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