La calefacción es un elemento fundamental para hacer de la vivienda un lugar acogedor, pero su utilización indiscriminada eleva el gasto innecesariamente, disminuye el confort e incluso puede resultar poco beneficiosa para la salud. Repsol, a través de su producto Repsol Energy e+, te da algunos consejos para lograr un uso mucho más eficiente.
En muchos hogares españoles ya han quedado atrás los métodos tradicionales para calentar el interior, como chimeneas y estufas eléctricas. Poco eficientes, caros e incómodos, éstos han sido progresivamente sustituidos por otros sistemas de calefacción a base de diferentes combustibles, como gas, butano, propano y gasóleo Repsol Energy e+, entre otros.
Es cierto que la función de todos es la misma: proporcionar agua caliente y calor a todas las estancias de la casa —distribuido mediante el uso de radiadores conectados a una caldera—, de manera mucho más cómoda que los sistemas de antaño; aunque no todos son igual de eficientes para cualquier hogar. Si quieres conocer cuáles son los mejores, acordes con el gasto de energía que genera tu casa, Repsol te ayuda a elegirlo con este calculador.
La temperatura adecuada
En la actualidad, la calefacción puede ser individual o comunitaria. En este último caso puede estar regulada desde el interior de cada vivienda mediante un termostato, o bien, permanecer constante y común para todos los vecinos. En el caso de que la temperatura sea la misma para toda la comunidad, puede incluso estar sujeta a un horario de encendido, acordado en ocasiones por la Junta de propietarios, no sin cierta dificultad.
Con las calderas individuales no existe tal impedimento. Algunos modelos pueden contar con un termostato y con un temporizador (también llamado cronotermostato), lo que facilita obtener la temperatura adecuada para el hogar. No obstante, lo más importante es tener muy presente en qué momentos resulta necesaria y con qué potencia.
El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios establece, además de la obligatoriedad de revisar anualmente la caldera, cuáles son las condiciones de bienestar que hay que cumplir para que sirvan de modelo de referencia, tanto en el momento en que se proyecta el edificio, como en la regulación de la calefacción comunitaria por parte de los vecinos. De esta forma, se estima como temperatura idónea en invierno la situada entre los 20º y 23º, mientras que en verano oscilaría entre 23º y 25º, para que el contraste entre el hogar y la calle no sea demasiado brusco ni, por tanto, perjudicial para la salud. Respecto a la humedad relativa del ambiente, debería encontrarse entre el 40% y el 60% a lo largo de todo el año. Por su parte, la velocidad media del aire se situaría entre 0,15 y 0,20 metros por segundo en invierno, y alrededor de 0,18 y 0,24 durante la época estival.
En consecuencia, es conveniente que la atmósfera de calor que nos proporciona este sistema se ajuste a esos parámetros, aunque siempre hay excepciones: si en la casa hay algún bebé o anciano, se recomienda que sea levemente superior. No obstante, hay que tener en cuenta que, por cada grado de más la factura se eleva un 5%, y que si se emplea una potencia mayor a la adecuada puede provocar otros inconvenientes, como una excesiva sequedad del aire en el interior de la vivienda, lo que podría derivar en somnolencia e incluso depresión en las personas que la habitan.
En lo que respecta al horario en el que suelen realizarse las rutinas cotidianas, como puede ser el momento de dormir, la temperatura debe ser unos dos grados inferior a la estimada como idónea; y si se va a practicar alguna actividad en el interior que requiera algún sobreesfuerzo, conviene bajar al menos tres en el termostato. Por último, al programar el horario de encendido y apagado hemos de tener en cuenta, además del tiempo en el que la vivienda permanece vacía, el momento del día en que tengamos costumbre ventilar la casa (preferiblemente en las horas en las que haga más calor), para no tener conectada la calefacción unos momentos antes de realizar esta acción o, incluso, durante la misma.
No olvides que a nadie le gusta pasar frío en invierno. Déjate aconsejar por los expertos y aprovéchate de las ventajas que Repsol te brinda, poniendo a tu disposición un sinfín de productos diseñados para proporcionar el calor y el bienestar necesario para ti y los tuyos, como Repsol Energy e+, la fórmula desarrollada a base de gasóleo C y patentada la compañía para dar calor a tu hogar.
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