Los tres derivados del petróleo más conocidos, gases, combustibles y plásticos, están tan estrechamente ligados a nuestra vida cotidiana que nos cuesta imaginar como sería ésta sin ellos. Sin embargo no acaba ahí nuestra relación con el petróleo, hay otros muchos productos que se obtienen de él y que se emplean tanto en la industria como en la vida diaria.
El petróleo ha sido empleado desde la antigüedad para los más variados usos. En Mesopotamia ya servía como cemento en las construcciones y para impermeabilizar el casco de las embarcaciones, durante la Edad Media se le atribuían propiedades medicinales y en el siglo XIX las lámparas de petróleo y queroseno eran muy habituales. Pero fue en el siglo XX cuando gracias a la innovación tecnológica se ha logrado extraer una gran variedad de derivados de él:
El asfalto es uno de los más extendidos gracias a sus características impermeabilizadoras y su resistencia, que lo convierten en un material idóneo para cubrir el pavimento. Aunque puede extraerse en estado natural de varios yacimientos, la mayor parte del que se utiliza en las carreteras y autopistas es el residuo de las refinerías después de haber destilado del petróleo crudo otros productos.
El azufre es un material muy importante para la industria. Parte del que se emplea proviene del petróleo, que en su estado natural contiene hasta un dos por ciento de este elemento y que debe ser extraído en las refinerías. Del azufre se obtiene ácido sulfúrico, que sirve entre otras cosas para la elaboración de fertilizantes para la agricultura.
Presente en infinidad de objetos cotidianos
Desde que los Laboratorios DuPont iniciaron la producción de nylon en 1938, su éxito comercial fue inmediato. Se trata de una fibra de gran elasticidad y resistencia, que no requiere ser planchada y además no se la comen las polillas. Es muy común en la confección de medias, cuerdas, hilo para pescar, cuerdas de guitarra, cremalleras y en las cerdas de los cepillos de dientes, entre otros muchos usos.
El caucho sintético comenzó a fabricarse en Alemania durante la Primera Guerra Mundial y desde 1945 su producción llegó a superar a la del caucho natural. Tiene una gran variedad de usos, aunque la más conocida es en la fabricación de neumáticos.
Los lubricantes para la maquinaria son otro de los fines del refinado. En su elaboración se aplican diversos aditivos para adecuarlos a las necesidades del mercado de automoción. También algo tan común como las ceras de las velas provienen del petróleo, así como las parafinas, los insecticidas y los adhesivos. La pintura, algo omnipresente en las paredes, los coches y prácticamente en cualquier cosa que miremos, tiene también componentes que se extraen del petróleo como el ácido nafténico, el tolueno o los xilenos mezclados.
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