Estamos más que acostumbrados a que el gas forme parte de nuestra cotidianeidad y contribuya, en la mayor parte de los casos, a mejorar nuestra eficiencia energética. Pero ¿lo aprovechamos lo suficiente? Piensa por un momento en algunos de los grandes consumidores de energía de tu hogar: los electrodomésticos ¿Sabías que tu lavadora, tu secadora e, incluso, tu frigorífico pueden propulsarse con este combustible? Descubre qué pueden hacer por ti los gasodomésticos.
El gas suele ser el protagonista de nuestras calefacciones. Pero, paradójicamente, la apuesta mayoritaria por este combustible en los sistemas de calefacción no se reproduce en otros dispositivos de la casa que habitualmente funcionan con electricidad. Un ejemplo son los fogones. Tradicionalmente han funcionado con gas, aunque los avances tecnológicos han llevado a popularizar las instalaciones vitrocerámicas en nuestras cocinas. No obstante, si de eficiencia se trata, el sector recuerda que cocinar con gas puede llegar a reportar un ahorro energético de hasta el 50% respecto a los modelos eléctricos. Pero la tecnología ha sabido adaptar ambos modelos, como demuestran las vitrocerámica de gas, que aúnan la comodidad de esta tecnología con una fuente de energía más eficiente, como es el gas.
Otro fenómeno parecido ha experimentado el sector del horno. Este elemento tan habitual en la cocina, fue mayoritariamente de gas en el origen, si bien ahora se trata de un aparato electrodoméstico por excelencia. Desde el punto de vista del consumo cabe recordar que los hornos de gas aprovechan mejor el calor residual y permiten finalizar la cocción antes.
Otros gasodomésticos
El gas puede llegar a más aparatos de tu hogar de lo que imaginas, como por ejemplo al lavado de tu ropa y de tu menaje del hogar: los expertos en eficiencia energética no dudan en recomendar la compra de lavadoras bitérmicas, que mantienen una toma de agua para lavados en frío y otra para los programas que emplean agua caliente. Ésta es recogida de la toma de agua sanitaria y es calentada por la caldera de gas o las placas solares de tu casa; al no tener que calentar el agua, el aparato termina antes y consume mucha menos energía. Un sistema similar es el que emplean los lavavajillas bitérmicos, que pueden llegar a ahorrar hasta un 35% del coste energético.
Los especialistas en sostenibilidad también prefieren las secadoras de gas que, con similares prestaciones que los tradicionales aparatos eléctricos, consiguen un ahorro del consumo de hasta un 60%, al realizar el proceso de calentamiento más rápido. Si, además, incorporan ciclos de enfriamiento progresivo, que aprovecha el calor residual, obtendremos una eficiencia óptima. Pero hay más: el uso del gas como fuente de energía ha llegado también a los frigoríficos, congeladores y aparatos de aire acondicionado.
Al igual que otros aparatos propulsados por esta fuente de energía, sólo es preciso acercar el gasodomésticos a las tomas de gas y contar con un instalador autorizado para garantizar su seguridad. Su mantenimiento resulta también sencillo: conviene realizar revisiones periódicas, mantener limpias y abiertas las rejillas y seguir las instrucciones de conservación del fabricante.
Artículos relacionados:
- La seguridad en el hogar
- Planes energéticos adaptados a cada vivienda
Lo + leído