
Mientras la industria ha conseguido rebajar sus emisiones contaminantes en los últimos cinco años y controlar su consumo energético, la demanda de energía de los hogares prácticamente se ha duplicado.
La actividad cotidiana que se desarrolla en las viviendas españolas es responsable del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero, casi tanto como el transporte de viajeros y mercancías (27%), y no es muy inferior a las emanaciones de la industria (34%). El Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía (IDAE) calcula que el consumo energético de los domicilios particulares, incluidos los vehículos privados, emite a la atmósfera 67,5 millones de toneladas de CO2 anuales, es decir, unas 5 toneladas por familia.
Hasta 160 euros al año
Un buen aislamiento puede ahorrar hasta un 40% del gasto de una familia en el consumo de la calefacción, alrededor de 160 euros anuales, y también un porcentaje considerable en refrigeración, según el IDAE. Además, un aislamiento del exterior puede ayudar a evitar las molestias producidas por los ruidos de la calle.
Numerosos estudios realizados resaltan la rentabilidad de la utilización de materiales aislantes en la construcción, de la colocación de un doble acristalamiento, burletes en puertas y ventanas, cortinas y de aislar las cajas de las persianas. De lo que se trata es de aplicar ciertas técnicas de ahorro pasivo de energía.
La suma de estas medidas pasivas de ahorro, unida a una buena orientación del edificio, puede suponer un ahorro energético en algunos casos de hasta el 60% del consumo total.
Lo más importante: el techo
A la hora de aislar la vivienda merece la pena hacerlo por orden de importancia: primero el techo, luego las paredes y, por último, el suelo. Conviene instalar dobles ventanas, o doble acristalamiento, y comprobar el correcto funcionamiento de los cierres de puertas y ventanas, así como tapar las grietas en paredes o techos, para que no escapen ni el frío ni el calor. Por la misma razón es recomendable colocar un aislante alrededor de los depósitos y conductos del agua caliente y la calefacción.
Es de sentido común, pero quizá haya que recordar que no es lo más eficiente abrir las ventanas cuando están la calefacción o el aire acondicionado encendidos. Con 10 minutos al día es suficiente para ventilar la casa. Por lo mismo, las puertas exteriores deben mantenerse abiertas lo menos posible.
Otra buena medida de ahorro es instalar un termostato en la calefacción. Será suficiente con regularlo en torno a los 20º C en invierno y mantener encendidos los radiadores solamente de las habitaciones que se utilicen. Además, si escoger la ropa adecuada a la temperatura de cada época puede reducir las necesidad de elevar el termostato o de utilizar el aire acondicionado.
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