Desde 1994, la Unión Europea exige la clasificación energética de los electrodomésticos. Éstos se etiquetan mediante siete letras en una escala que va, por orden alfabético, desde la A para los que consumen menos energía hasta la G.
El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDEA) asegura que un aparato doméstico con etiqueta energética A puede gastar, si se compara con otro de clase G, hasta 600 euros menos a lo largo de su vida útil.
Durante los últimos años, el índice de eficiencia energética de frigoríficos, congeladores y combinados de ambos en la UE ha aumentado en más de un 30%.
Condiciones cada vez más estrictas
Puesto que la cuota de mercado de neveras y congeladores de categoría A aumenta con rapidez, la normativa energética ha ido más allá. La incesante mejora en la eficiencia energética de estos aparatos ha obligado a Bruselas a habilitar dos nuevas categorías en el etiquetado: A+ y A++.
Con esta norma se satisface la necesidad de adjudicarles categorías cada vez más estrictas en cuanto a rendimiento energético. Ya en el año 2000, alrededor del 20% de los aparatos frigoríficos vendidos pertenecían a la categoría A de máximo rendimiento energético y, en algunos segmentos, el porcentaje superaba el 50%.
El Gobierno, en Consejo de Ministros, adaptó la directiva europea fechada en 2003 mediante su correspondiente real decreto (219/2004, de 6 de febrero). De esta forma, en España se introdujeron dos nuevas categorías, A+ y A++, en el etiquetado de eficiencia energética de estos aparatos.
En realidad, estas dos categorías adicionales se establecen únicamente como una solución provisional hasta que se lleve a cabo una revisión global que defina otras categorías de rendimiento más estrictas cara a su etiquetado energético.
Utilidad del etiquetado
La etiqueta energética permite a los consumidores conocer la información necesaria para poder escoger el modelo de nevera, o de otro aparato, que consuma el mínimo de energía. De entre todos, los más eficientes son los etiquetados como A+, que consumen el 58% menos de un consumo normal, y A++, que consumen hasta el 70% menos.
Tomando como base la etiqueta energética, se promovió el programa europeo SAVE en el que participaron compañías de diez países. Como resultado se creó la base de datos paneuropea de aparatos energéticamente eficientes “Homespeed”. Basta con seleccionar alguno de los listados para buscar de forma fácil la información energética del modelo del aparato que interese.
Con la elección de un electrodoméstico de categoría A+ o A++ y su correcta utilización no sólo mejorará el confort y se ahorrará dinero sino que, además, se estará contribuyendo a disminuir el impacto negativo en el medio ambiente de los gases de efecto invernadero. Para que un aparato doméstico sea práctico y amable con el entorno no sólo debe ser eficiente desde el punto de vista del consumo eléctrico, sino que, igualmente, ha de realizar sus funciones lo mejor posible.
En una vivienda se consume entre un 15% y un 30% de energía con el uso de los electrodomésticos. Entre los aparatos del hogar con etiqueta energética que más gasto de energía provocan están los frigoríficos y congeladores, así como la lavadora.
Reducir esta proporción se ha convertido en un objetivo prioritario para las acciones de fomento del ahorro y la eficiencia energética. Por este motivo, los vendedores suelen explicar a los usuarios las ventajas del ahorro de energía, porque, a veces, aparentemente los electrodomésticos parecen iguales, incluso puede dar la sensación al comprador de que la diferencia de precio entre marcas o modelos no obedece a una razón lógica.
El frigorífico es el electrodoméstico que más energía gasta debido a que, aunque su potencia no es muy grande, funciona durante todo el tiempo. A estar encendido permanentemente, encabeza el gasto de electricidad del hogar, con cerca de un 18% del recibo eléctrico. Concretamente, un frigorífico de clase A++ consume cuatro veces menos que otro de clase G. Se calcula que gasta unos 300 euros en electricidad en 15 años mientras el de etiqueta G consume más de 1.200 euros en el mismo tiempo.
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