El tipo de recipiente que elijas a la hora de cocinar tiene su importancia, no sólo a la hora de conseguir el sabor de los alimentos, sino también en cuanto al consumo energético y al tiempo que invertirás para elaborarlos. Asegúrate de lograr una mayor eficiencia y sacar el máximo partido.
Hace varias décadas, la aparición de olla exprés de acero inoxidable supuso una revolución en muchos hogares. Con el transcurso del tiempo, la olla se ha afianzado como un elemento indispensable en la cocina que te permite ahorrar tiempo y energía, dos aspectos muy apreciados en el contexto de consumo actual.
En una cazuela tradicional, los alimentos se hierven a una presión ambiental que no suele superar los 100ºC y con abundante agua; mientras que la olla exprés duplica esta presión, apenas necesita agua —porque cuece por acción del vapor acumulado—, y alcanza temperaturas de casi 120ºC. Al llegar a estas cotas de calor, los alimentos se hacen entre tres y cuatro veces más rápido que si se cocinara con el recipiente tradicional, lo que supone un ahorro de tiempo y energía. Permite cocinar con seguridad y además, el cierre hermético de su tapa hace que los ingredientes conserven su sabor, vitaminas y minerales. Un consejo: no conviene enfriarla bajo el agua fría porque en los tiempos de cocción asignadas por los expertos suele contabilizarse el tiempo que este recipiente tarda en ir perdiendo la presión.
Otra de las ventajas de la olla exprés es su versatilidad, que te facilita cocinar un amplio surtido de recetas, tanto a base de legumbres, como verduras, sopas o carnes. En definitiva, se trata de una cocina limpia y sana, y sobre todo es un recurso muy empleado en la sociedad actual, en la que con frecuencia se carece de tiempo y se necesita tener todo preparado lo más rápidamente posible.
Recetas tradicionales
Por lo general, los platos de puchero son recetas altamente calóricas, como el popular cocido madrileño, los potajes o los guisos que, en ocasiones, chocan con la necesidad de ingerir una dieta sana que ayude a disminuir los índices de colesterol y otros problemas que suele padecer la población, a consecuencia de una alimentación poco equilibrada.
Sin embargo, el tradicional puchero sigue manteniendo sus defensores, que reclaman la utilización de este utensilio para conseguir de los alimentos su máximo sabor. La costumbre de preparar la comida en este tipo de recipiente, muchas veces una vasija de barro, se remonta al comienzo de los tiempos aunque luego cada país se haya ido adaptando diversas variantes.
Para elaborar un buen cocido es necesario dejar transcurrir el tiempo sin prisas y que los ingredientes se vayan cocinando en su jugo, algo totalmente contrapuesto al concepto de fast-food, la utilización de utensilios como el microondas, o la propia olla exprés. En este sentido, el fin de semana puede ser una buena opción de tiempo libre para invertirla en la cocina y reunirse en torno a la mesa, para disfrutar de un plato de cocido o un guiso elaborado a la antigua usanza.
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