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Comida al aire libre en el Día de la Madre

Una celebración como el Día de la Madre puede ser una excelente ocasión para organizar una comida en familia al aire libre. Los días cada vez más largos y las temperaturas más suaves invitan a salir un poco de la rutina.

Y si se trata de una celebración familiar, se puede aprovechar para disfrutar organizando una comida en el exterior de la vivienda, tanto en el propio jardín como en forma de picnic lejos del hogar. 

La comida al aire libre es una opción que gusta a todos y que incluso hace que los alimentos se disfruten y se aprecien más. La combinación de sol y aire fresco son factores que estimulan el apetito y por ello conviene ser prácticos  a la hora de preparar el menú, de forma que quien organice la comida también pueda disfrutar de la jornada, sin tener que estar volcado en su organización.

Si se decide hacer la celebración en el jardín de la casa, se puede colocar con gran buffet adornado con flores, tomando la precaución de colocarlo en un sitio resguardado, tanto de posibles cambios meteorológicos imprevistos como del sol, ya que no resulta agradable ni conveniente comer expuesto a la fuerza de los rayos solares.  

Buffet en casa
La mesa puede adornarse con un mantel de colores alegres, de acuerdo con la ocasión y la vajilla que se vaya a colocar. Aunque en los buffet se suele comer de pie, lo lógico en una comida en familia es hacerlo sentado. Por lo general, se coloca sólo un plato llano y grande, que pueda contener pequeñas cantidades de cada uno de los platos que se ofrezcan.  

En el buffet puede prepararse entrantes fríos y calientes como terrinas, croquetas, canapés variados, alguna ensalada templada, determinados tipos de embutido, pinchos de tortilla de patatas, verduras y frutas frescas cortadas en formas diversas (acompañadas de salsas o alguna crema), brochetas vegetales, y espárragos, entre otros. A continuación suele servirse un plato principal que puede ser un asado o pescado a la plancha y finalizar con platos de quesos variados, helados, pastelitos o alguna mousse de chocolate. 

En cuanto a las bebidas, deben ir en consonancia con el tipo de comida que se ha preparado. De cualquier forma, convendrá tener una cierta variedad para poder satisfacer los gustos de todos los invitados. Además de vino y agua, si el calor aprieta puede que algún comensal prefiera una cerveza fría y convendrá tener también refrescos para los niños. Es preciso calcular bien las provisiones, para que no falte nada. Las bebidas pueden colocarse en una mesa auxiliar. 

Un picnic a la sombra
Si se prefiere organizar un picnic es importante que los alimentos estén bien protegidos del calor. Para ello conviene utilizar una nevera con hielos y preparar tan sólo la comida que se vaya a comer, porque si no, se corre el riesgo de que sobre comida y se eche a perder. Si se va lejos de casa, no hay que olvidar agua, jabón y toallas de papel en cantidad suficiente como para poder lavarse las manos a menudo. 

Una vez que se haya llegado al punto de destino, hay que dejar la nevera bajo un árbol o a la sombra y procurar no abrirla hasta el momento de preparar la comida. Los alimentos no deben dejarse nunca a temperatura ambiente durante más de dos horas. En el caso de los vegetales, frutas, galletas y pasteles frescos pueden permanecer a temperatura ambiente durante la duración de la comida, pero transcurridas más de dos horas, la fruta cortada debe tirarse. 

Ante todo hay que ser prácticos, elegir aquellos alimentos fáciles de llevar y que sean del gusto de todos.  Se puede comenzar picando unas aceitunas, frutos secos, pimientos, palitos de zanahoria y espárragos en trozos, verduras crudas y maíz dulce. Los más jóvenes pueden decantarse por los sándwiches pero también pueden prepararse ensaladas (de pasta, de arroz, con pollo cortado en tiras, con tomate, cebolleta, queso feta, apio cortado en daditos y pepino…) aliñadas con aceite de oliva y vinagre de Modela, fiambres en lonchas, quesos, patés o huevos cocidos. 

Para los postres, se pueden preparar deliciosas ensaladas de frutas, con peras, fresas, kiwis, piña, uvas, plátanos, con zumo de manzana o de limón y guardados en envases herméticos. También se pueden elegir dulces que no requieran frío como galletas, dulces de almendras y piñones o un bizcocho con frutas del bosque. No hay que olvidar llevar agua en grandes cantidades, para que todo el mundo esté fresco y bien hidratado y tapar cuidadosamente los alimentos para que los insectos no los contaminen. 

30 de abril de 2007


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