Las bolsas de asar gozan cada vez de una mayor popularidad, y cocinar al horno o a la brasa en estas prácticas bolsas es una técnica con un número creciente de seguidores. ¿El motivo? Se trata de un recipiente limpio, fácil de manejar y cómodo, ya que ha sido concebido como una herramienta de usar y tirar.
Pero no nos equivoquemos. No todas las bolsas de plástico sirven para asar sino que estamos hablando de un tipo de bolsas especiales que son capaces de soportar las altas temperaturas del horno (de hasta 200ºC) y que se pueden encontrar en la sección de productos de cocina de grandes supermercados.
Estas bolsas de poliéster son perfectas para asar carne y aves ya que los jugos naturales que se desprenden al asar quedan dentro de la bolsa y conservan todo el sabor, quedando el asado mucho más tierno. De igual modo, a la hora de cocer verduras, las bolsas de asar retienen todo el sabor y vitaminas de los vegetales, que normalmente se pierden en el agua de cocción.
Se trata, además, de un producto muy útil ya que nos evitará tener que limpiar el horno una vez hayamos terminado de cocinar. Y no sólo eso, sino que dentro de sus múltiples utilidades se pueden usar para asados en el horno, la parrilla o el microondas, pero también para congelar o como simple método de almacenaje, ya que posteriormente podremos usar estas bolsas directamente para cocer o asar. Y un último apunte: son válidas tanto para los hornos de gas como para los eléctricos.
¿Cómo se usan?
Su uso es muy sencillo. Sólo tienes que introducir en la bolsa aquellos alimentos que hayamos decidido poner a asar, cerrarla con un precinto especial que acompaña a la bolsa y cortar el plástico que sobra una vez se ha precintado la misma. De este modo, ya tendríamos lista la bolsa para introducirla en el horno. A continuación, deben realizarse, con un tenedor, unos pequeños agujeros cerca de la boca de la bolsa para que durante la cocción los ingredientes puedan respirar. Este procedimiento es importante, ya que evita que la bolsa reviente dentro del horno. Además, hay que tener en cuenta que sólo se debe agujerear un lado de la bolsa y no los dos ya que si la bolsa se perfora demasiado, el jugo del asado se derramaría en la bandeja.
Al finalizar la preparación de la comida, sacaremos la bolsa para asar del horno con la ayuda de unos guantes de cocina. Ten cuidado de no quemarte, ya que la bolsa estará muy caliente.
Pollo asado, una buena elección
Si todavía no te has convencido de las ventajas que ofrece esta nueva forma de asar alimentos, te proponemos una sencilla receta que te puede animar a comprobar por ti mismo lo fácil que resulta el empleo de estas bolsas. Nos hemos decantado por un pollo asado, un plato ideal para cocinar al horno y que gusta a todo el mundo.
Para hacerlo, necesitaremos, además de las citadas bolsas de asar y del pollo: sal, pimienta, aceite de oliva, ajos, vino, cebolla y limón. Calentamos el horno a 180º, salpimentamos el pollo y lo meteremos en la bolsa, añadiendo además el resto de los ingredientes requeridos; procura que los ajos estén enteros, y que el limón esté sin cáscara. Después cerraremos fuertemente la bolsa con las anillas metálicas proporcionadas y cortaremos el plástico sobrante, como ya se ha explicado para, a continuación, pinchar la bolsa con un tenedor o un palillo. Metemos la bolsa en el horno a una temperatura de 160º y la dejaremos así durante dos horas sin mover., Transcurrido este tiempo, subiremos el horno a 200º durante media hora más.
El resultado es un pollo perfectamente asado y especiado, con la piel crujiente y muy jugoso ya que mantiene todo el aroma y el sabor de los mejores asados. En definitiva, se trata de una técnica muy fácil para los que no son muy expertos entre los fogones, ideal también para los hornos sin pirólisis (ya que este sistema no ensucia) y muy adecuado para ahorrar energía, ya que el calor está perfectamente distribuido y se reducen los tiempos del horno.
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