Es una de las hortalizas más populares, una sugerencia culinaria propia de esta época del año, fácil de preparar y apetecible para degustar en una comida informal entre amigos.
Originarias de Asia, las berenjenas son un ingrediente popular en la cocina. Su pulpa harinosa, de sabor suave y con un ligero toque amargo las convierte en un alimento muy versátil y fácil de combinar con otros productos. Como curiosidad cabe mencionar que en la cocina turca se pueden encontrar unas mil formas diferentes de preparar las berenjenas.
Puede consumirse tanto en frío como en caliente, en ensaladas (es uno de los ingredientes de la conocida escalivada catalana) o en escabeche pero también cocida, salteada o al horno. En el mercado se pueden encontrar diferentes tipos de berenjenas, aunque comparten más o menos las mismas propiedades. Las más sabrosas son las más tiernas y firmes, con la cáscara de color morado oscuro, lisa y brillante, sin arrugas ni manchas y un mayor peso en proporción a su tamaño.
Es recomendable consumirlas lo antes posible, una vez compradas. Coincidiendo con la temporada de caza, en los restaurantes podemos encontrar recetas como codornices con berenjenas, mientras que cocineros como Martín Berasategi proponen el caviar de berenjenas con queso de cabra, servido sobre pan tostado y Santi Santamaría las angulas acompañadas de una compota elaborada con esta hortaliza.
Si elegimos las berenjenas para elaborar un menú en casa, entre todas las posibilidades que ofrece una de las más habituales suele ser prepararlas rellenas con los ingredientes a gusto de los comensales.
Pueden ser rellenas de atún y queso. Tras lavarlas, quitarles los extremos y partirlas por la mitad, se saca su interior con cuidado y se pica. Se echa un poco de sal en la parte interior de las cáscaras y se hornean a 100º hasta que queden un poco hechas.
En una sartén se rehoga un poco de cebolla y después se añade la pulpa de las berenjenas bien picada. Se sazona todo, se mezcla con el atún y cuando esté listo, se incorpora queso en lonchas y se remueve hasta que éste se funda y quede todo como una pasta homogénea. Con esta pasta se rellenan las dos cáscaras y se hornean de nuevo a 150º, hasta que queden bien hechas.
También pueden rellenarse de carne picada. Se limpian, se les corta el pedúnculo, se secan bien y se cortan por la mitad, pero sin quitar la piel. Se les echa un poco de sal y aceite por todos los lados y se meten al horno hasta que quedan tiernas.
A continuación, se sacan del horno, se vacían con la ayuda de una cuchara y esta pulpa se mezcla con carne picada, huevo batido, ajo y perejil. Para que tenga un poco más de consistencia, se puede añadir pan rallado. Con esta mezcla se rellenan las dos partes vacías, previamente colocadas en una fuente de horno. Se espolvorean con un poco de pan rallado, se rocían con aceite y se dejan hacer en el horno durante unos 45’ a temperatura media. Al finalizar se gratinan otros 5 minutos y ya están listas para servir. El pan rallado puede sustituírse por queso en lonchas y bechamel, con queso rallado espolvoreado por encima.
Una variante es preparar un sofrito con cebolla cortada en pequeños trozos, ajo finamente picado, pimiento cortado en cuadraditos y tomates pelados y sin semillas. La pulpa de la berenjena se añade a esta combinación de ingredientes y se deja hacer a fuego suave. La carne picada se prepara aparte, sazonada con un poco de pimienta y cuando haya perdido su color rosado se incorpora al sofrito y se le añaden unos piñones. Se deja enfriar todo y luego se rellenan las barcas de la corteza con ello. Se espolvorean con queso rallado y se terminan de hacer en el horno, precalentado a unos 200º.
Para quienes disfruten con los sabores fuertes, pueden cocinar berenjenas picantes al queso. Se lavan las piezas, se cortan por la mitad en vertical, se hacen unas incisiones en la pulpa con un tenedor en forma de enrejado, se salpimentan las dos mitades y se dejan escurrir sobre una rejilla durante 3 minutos. Pasado este tiempo, la hortaliza se seca con papel de cocina.
Por otro lado, en un recipiente hondo de cristal se mezclan dos cucharadas de aceite, pimentón y pan rallado. Todo ello se distribuye sobre la pulpa. Las dos mitades se colocan en una bandeja y se hornean durante una media hora a 200º. Unos minutos antes de terminar el tiempo, se espolvorea queso rallado por encima y se rocía con un poco de aceite. Se termina de hornear y ya está listo para servir.
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