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El pepino, mas allá del gazpacho

Su nombre evoca el fresco sabor del gazpacho en verano, sin embargo el pepino puede encontrarse a lo largo de todo el año en el mercado y en diferentes platos como ensaladas, cremas o salsas.

El origen del pepino se sitúa al pie del Himalaya, alrededor del año 6.000 a.C. Con el paso del tiempo llegó hasta Egipto, donde se convirtió en uno de los alimentos preferidos de los faraones y se dice que cuando los hebreos fueron expulsados llevaron consigo semillas de esta verdura. Siglos más tarde, durante la época clásica, los médicos griegos establecieron que el jugo de pepino, entre otras propiedades, aumentaba las capacidades intelectuales. 

La temporada del pepino abarca de mayo a septiembre, un fruto típicamente estival que pude encontrarse en diversas variedades. Verdes, blancos o amarillos, con la piel lisa o rugosa, gruesos o delgados, se trata de una hortaliza con un nivel calórico muy bajo que contiene fósforo, calcio, potasio, así como una pequeña aportación de vitaminas B y C. 

Además, cuenta con efectos laxantes y combate el ácido úrico. Aproximadamente un 95% de su composición es agua y esto, unido a las sales minerales que contiene su piel, proporcionan su toque refrescante con propiedades para calmar la sed.  Además, ayuda a la digestión de los alimentos, es muy útil para los ojos y la epidermis y ayuda a que las uñas crezcan sanas y fuertes. 

Se come principalmente crudo, en ensalada y mezclado con otras hortalizas. Existen bastantes detractores de este fruto porque suele ser bastante indigesto, sin embargo este inconveniente se subsana cortando sus extremos y sumergiendo los pepinos en agua con sal. 

A la hora de comprarlos, conviene presionar un poco en los extremos del tallo para comprobar si están excesivamente maduros, en cuyo caso es mejor no adquirirlos. Deben presentar un intenso color uniforme y una apariencia firme. Además, conviene elegir piezas de unos 30 centímetros, porque si son excesivamente grandes sus semillas interiores también lo serán y esto puede resultar molesto a la hora de comer. Tampoco es recomendable guardarlos demasiado tiempo en el frigorífico. 

Pueden encontrarse tres tipos. Los más pequeños y tiernos, conocidos como pepinillos, suelen emplearse para encurtidos, conservados en vinagre y constituyen un sabroso aperitivo, mientras que los de tamaño medio y los más grandes se utilizan para ensaladas y otras recetas. 

Por sus propiedades refrescantes, el pepino es un ingrediente muy utilizado al elaborar recetas veraniegas. Como primer plato, puede utilizarse en numerosas variantes de ensaladas, combinados con arroz o como la de yogur con pepinos. Para elaborarla, se corta la verdura en trozos pequeños, se le añade sal y se deja en un colador durante unos minutos para que escurra todo el agua. Este punto es importante porque al perder el agua se elimina con ello parte de su sabor amargo y así repiten menos. Por otra parte se cortan tomates en cuadraditos, quitándoles las semillas, y se colocan en una ensaladera junto con los trocitos de pepino y un poco de cebolla picada. Por otro lado, se bate yogur natural con sal, un poco de pimienta, curry, comino y menta y se vierte en el bol donde están los trozos de pepino y tomate. Se remueve con cuidado, se deja en la nevera hasta la hora de servir y como toque final se adorna con perejil. Este plato puede ser un excelente complemento para unos pinchos morunos. 

Para los días calurosos puede prepararse una refrescante crema de pepino, muy sencilla de elaborar. Las hortalizas ya peladas se parten en trozos y se dejan media hora en agua con sal, luego se escurren bien. Se machacan unos ajos pelados en el mortero y luego se echan a la batidora junto con los pepinos y una cebolla, batiendo a una velocidad media hasta que queden convertidos en una pasta. Se añade un poco de sal y pimienta. A partir de este punto  se continúa agregando, poco a poco, primero aceite y luego vinagre, miga de pan y agua. La mezcla obtenida se deja reposar y a la hora de servir se esparce un poco de cebolla picada. 

Los pepinos también pueden prepararse rellenos de nueces. Se lavan con agua fría, se secan bien, se pelan y se cortan longitudinalmente. A su vez, estas dos mitades se parten por la mitad y se vacían, excepto el extremo superior. 

Salvo algunas nueces que se reservan para decorar al final, el resto se pican  finas junto con un poco de perejil. En un recipiente aparte se mezclan estos dos ingredientes con salsa mayonesa y se salpimenta a gusto. Con esta combinación se rellenan los pepinos cortados y se decoran con las nueces reservadas de antemano.   

Si se quiere preparar una salsa para acompañar ensaladas, carnes y pescados fríos, tan sólo hay que pelar el pepino, cortarlo en rodajas y cocerlo durante unos minutos. Luego se escurre y se deja que se enfríe. Una vez frío, se pasa por la batidora hasta conseguir que quede reducido a puré. En este punto se le añade nata y se vuelve a mezclar para añadir posteriormente zumo de limón, estragón y sal y pimienta. Se vuelve a mezclar todo hasta conseguir una salsa bien ligada.

13 de agosto de 2007


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