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Infusiones frías para calmar la sed

Las infusiones son consumidas por muchas personas por sus beneficiosas propiedades. Las hay de menta, de cítricos, de arándanos… un sinfín de combinaciones que, además de tomar calientes, pueden prepararse en frío para aliviar estos últimos momentos de calor.

Además de ser útiles durante todo el año para equilibrar el organismo, las infusiones, frías resultan también excelentes en época de altas temperaturas. En ellas se entremezclan las propiedades de cada flor o planta con el aporte de líquidos, lo que hace que resulten doblemente eficaces. 

Partiendo de infusiones tradicionales como el té, la manzanilla, la tila o el poleo, que habitualmente se toman calientes, el mercado ofrece hoy en día un amplio surtido en el que los tés se combinan con distintos aromas frutales, mezclan que se prestan más a degustar cuando hace calor. 

A la hora de preparar estas infusiones, se deben dejar reposar unos cinco minutos para que, de esta forma, el sabor y todas las propiedades nutritivas se concentren. Cuentan con la ventaja de que se preparan en casa, no tienen gas y el azúcar lo agrega cada persona, de acuerdo a su gusto. La única diferencia en todo caso es que, al tomarlas calientes, se produce un efecto relajante del aparato digestivo. No hay que olvidar, también, que para hacer té frío se debe usar una medida que sea el doble de la que habitualmente se sirve.

Matiz refrescante

Si además se deja un par de horas en el frigorífico, el resultado es una bebida baja en calorías, con un matiz refrescante que beneficia al organismo en verano, ya que sus propiedades son las mismas, tanto si se toman en caliente como en frío. 

Un consejo a la hora de servirlo: es mejor utilizar vasos pequeños y estrechos porque son más cómodos y ayudan a mantener las cualidades de la infusión. Es preferible no utilizar hielos, porque su agua al deshacerse se mezcla con la infusión y hace que se pierda parte del sabor. Sin embargo, puedes llenar moldes para hacer cubitos de hielo con estas infusiones, una vez preparadas, de forma que puedas dar así un sabor más intenso a las bebidas. 

Propios de días de calor son sabores como los del té de menta, el de cereza, de melocotón e incluso de sangría, algo que constituye toda una alternativa a la popular bebida veraniega. En Centroamérica, nunca faltan las “agüitas”, infusiones frías de  hierbabuena, melisa o flor de jamaica.

La menta, una planta muy empleada para combatir trastornos digestivos, se puede cultivar en casa y cortar sus hojas para elaborar infusiones de fuerte sabor.  Se suele emplear como aperitivo para ganar apetito en días calurosos y también alivia la sensación de dolor de cabeza que suele aparecer después de estar un largo tiempo al sol.  

Al té de melisa, después de haberlo hecho, se le puede añadir cáscara de limón y miel con los que se mezcla todo bien y se deja enfriar antes de servir. El té de pomelo también puede combinarse con miel y, una vez bien mezclado, se le añaden varios gajos de manzana de forma que, antes de introducir en el frigorífico, su sabor impregne el líquido durante el tiempo que pasa enfriándose. 

Combinaciones de frutas y plantas

Las frutas, por sí solas, suelen utilizarse para preparar tés fríos. Las mejores combinaciones son las de manzana con naranja y limón, la que incluye trozos de naranja combinados con piña, flores de malva y el aroma natural de naranja, la manzana con canela, la combinación de mora con pera, el durazno con naranja y limón y los combinados de frutas del bosque

Las que se preparan con hibisco son muy apreciadas por su alto contenido en calcio, hierro y fósforo así como en vitamina C, B12 y B1. Una de las  propiedades de esta planta es que inhibe el sudor, por eso sus infusiones frías son muy apreciadas en los días de calor, cuando el cuerpo demanda una hidratación continua. En países como Egipto, Turquía o el Líbano, existe una arraigada tradición de tomar esta tisana como bebida refrescante, acompañado de zumo de naranja, aunque también se puede degustar acompañada de otras plantas digestivas como la hierbaluisa o el anís verde. 

 

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