Muchos productos alimenticios cuentan, en la actualidad, con su correspondiente versión baja en materia grasa, destinada a una dieta más sana. Sin embargo, no conviene exceder su consumo.
Si observamos con detalle los productos alimenticios a nuestro alcance, enseguida podemos comprobar cómo en los últimos años han proliferado en los establecimientos comerciales versiones light de los alimentos convencionales. La mayor parte de las marcas cuenta con su correspondiente versión baja en materia grasa, enfocada a conseguir una dieta más saludable, de forma que engorden menos aunque resulten igualmente nutritivos.
Sin embargo, existen una serie de ideas que conviene aclarar, porque, en ocasiones, se tiende a pensar que estos productos no engordan. Este tipo de productos se consume muchas veces en dietas de adelgazamiento, pero también se registra un consumo abusivo de los mismos en la alimentación cotidiana de personas que no los necesitan.
Si bien es cierto que su aporte calórico es menor que el de su “hermano” tradicional, existen alimentos que, en sí mísmos, ya son grasos, con lo cual si se ingieren en exceso su efecto en el organismo puede ser el mismo que si se consumiera la versión original.
Si en la alimentación diaria se sustituyen muchos de los alimentos convencionales por sus versiones light, se puede provocar una carencia de nutrientes esenciales.
Las grasas, necesarias
El cuerpo necesita ingerir grasas en su alimentación cotidiana, para conseguir la aportación necesaria de ácidos grasos esenciales y vitaminas liposolubles. Las grasas también ayudan a dar consistencia a los alimentos y potencian su sabor. Por esto mismo, resulta difícil conseguir alimentos bajos en grasas sin que pierdan parte de sus cualidades.
Para conseguir la reducción de calorías que suelen presentar estos productos se suele disminuir la cantidad de grasas o se emplean sustitutos de éstas. También se reduce el aporte de azúcares o bien se sustituye por edulcorantes. Por otra parte, se suelen añadir aditivos que proporcionan color, aroma, consistencia y estabilidad.
En algunos casos, la diferencia calórica entre el producto original y su versión baja en grasas es escasa, por lo que casi es más recomendable consumir una cantidad inferior del producto original.
Leer las etiquetas
También es importante leer con detenimiento las etiquetas, para obtener una perspectiva total del alimento en cuestión. Conviene fijarse tanto en los ingredientes empleados como en el tipo de grasas que se utilizan. Los ácidos grasos monoinsaturados y los poliinsaturados son más sanos mientras que los ácidos grasos saturados perjudican la salud cardiovascular.
Si se quiere prevenir la obesidad, se debe seleccionar la versión del producto que aporte menos calorías, teniendo en cuenta que las cifras de éstas en cada alimento se refieren siempre a una porción, que puede ser diferente de un producto a otro. Si son los triglicéridos, el colesterol o las enfermedades del corazón los que preocupan, es recomendable elegir productos que contengan menos grasa.
Otro aspecto a tener en cuenta es el económico porque, en ocasiones, un producto bajo en grasas también suele ser menor en cuanto a la cantidad de producto que ofrece.
De cualquier forma, estos productos light o bajos en grasas no deberían consumirse a diario, sino de forma ocasional. Cuando el objetivo es consumir productos con poca grasa, se pueden utilizar productos “normales”, preparándolos de forma que resulten bajos en calorías pero igualmente apetecibles. A nivel nutricional, es bueno comer alimentos bajos en grasas pero no es siempre imprescindible recurrir a las versiones light, ya que el mercado ofrece alimentos de similares características pero con menor aporte energético.
Si se abusa de ellos aumenta el riesgo de desequilibrios nutricionales. Las grasas y los azúcares son nutrientes necesarios para el buen funcionamiento del organismo, consumidos sin exceso ni defecto. Si se sustituye muchos de los alimentos convencionales por sus versiones light, puede haber riesgo de carencia de nutrientes esenciales.
Artículos relacionados:
- Locavores, sólo alimentos locales
- El boom de la comida sanaLo + leído