Receta Catalana y Cocina Gallega en Repsol.com

Repsol YPF

Logo Repsol

Ruta

La gastronomía en Euskadi

Las excelentes materias primas y el cuidado con el que se elaboran los platos, hacen que la cocina vasca sea la más apreciada, la más conocida y, en opinión de propios y extraños, la mejor de nuestro país.



El  éxito de la gastronomía vasca se debe, entre otras muchas razones, a la calidad de los productos que se utilizan, ya que todo vasco está dispuesto a desplazarse varios kilómetros para adquirir la mejor merluza o los pimientos más sabrosos. A esto se une la cocción justas de los alimentos y los aderezos necesarios, entre los que se encuentra el cariño con que se prepara cada plato, casi siempre al filo de las estaciones.
 
Un ejemplo se encuentra en los productos del mar. En verano, se comen los mejores chipirones, bonito o sardinas; sólo se sirven mariscos los meses sin r y las angulas en invierno.  Pero si hay algo que preparen de maravilla los vascos, esto es el bacalao. La versión a la vizcaína se hace con una salsa de pimientos choriceros, cebollas rojas, ajo y taquitos de jamón, al que algunos le añaden una galleta maría. El bacalao al pil-pil, cuya salsa adquiere densidad al emulsionar el aceite con la gelatina que se encuentra bajo la piel del pescado mientras se mueve la cazuela a fuego suave.
 
Hay muchas más recetas, pero una de las más deliciosas es el bacalao club ranero, que consiste en un bacalao al pilpil, a cuya salsa se añade un pisto picado menudo. ¡Una combinación perfecta! Todas estas preparaciones se adaptan de maravilla a las kokotchas, una parte de la cabeza de bacalao o de merluza, sin mercado hace años y que hoy es la más valorada del pescado. Son excelentes rebozadas y fritas o a la koskera,  en salsa verde, recetas que van de maravilla a la merluza y que son inseparables de la gastronomía vasca.
 
El bonito del norte es el ingrediente principal de otro plato emblemático: el marmitako, una preparación a base de patatas, pimientos verdes,  pimientos choriceros y bonito.  Y qué decir del kabratxo, un pescado humilde que ha pasado de utilizarse para dar sabor a las sopas, a convertirse en un delicado pastel gracias a la imaginación de Juan Mari Arzak.
 
Pimaverales son las magníficas menestras que se preparan por la zona, así como otra gran pasión de los vascos: las setas. Otoño y primavera son el mejor momento para disfrutar de las excelentes preparaciones que se hacen en toda Euskadi.
 
Decía el gastrónomo José María Busca Isusi, que el buey lo inventaron los vascos, una exageración sólo comparable al entusiasmo que sienten por esta carne. Los enormes chuletones a la parrilla con su costra dorada, un poco de sal gorda y con la sola compañía de unos piquillos son un auténtico placer. Puede que ya no sean de buey, sino de un ejemplar más joven, pero el placer es casi el mismo.
 
Y siempre de temporada, la caza siempre ha contado con muchos adeptos. Puede que ahora alguna especie provenga de granjas, pero el modo de prepararla  sigue siendo tradicional y llena de genialidad.
 
Hay que probar la becada a la vizcaína, el salmis de paloma o las pochas con codornices, durante el corto periodo de pochas, unas judías tiernas que, a finales de verano se guisan con casi todo y siempre con éxito. Para combatir el frío, nada mejor que las variadas preparaciones de legumbres acompañadas de las chacinas locales como las alubias de Tolosa, o una sopa caliente, como la porrusalda, elaborada con puerros, patatas y bacalao.
 
Para rematar la comida, la intxausalsa, a base de nueces, leche y canela; el franchipán  una pasta de almendra y la panchineta hojaldre relleno  de crema y almendras. Los canutillos de crema, el  pastel vasco, que bajo su austero aspecto  oculta un relleno cremoso y los bizcochos de Vergara o los peregrinos de Oñate, bizcochos cubiertos de almendra picada.

Queso de Idiazábal, sidra, txacolí o vino de la Rioja alavesa, son otros atractivos de comer en Euskadi.


Acceso a Confianza online