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Pimentón de la Vera

El pimentón es una aportación del Nuevo Mundo, ya que de allí vinieron los primeros pimientos pimentoneros, a bordo de La Pinta, en 1943. Los monjes del Monasterio de Guadalupe fueron los encargados de cultivar este pimiento y, de monasterio en monasterio, llegó hasta Yuste, en la cacereña comarca de La Vera.



El pimentón era un condimento barato y se adaptaba bien a las gachas, migas y guisos populares. El trío de aceite, ajo y pimentón, en ocasiones con vinagre o laurel, se convirtió en el aderezo común de ollas y cocidos populares, ya que las especias que se utilizaban en la época eran escasas y caras, lo que las situaba fuera del alcance del pueblo. Por su peculiar sabor y aroma, el pimentón de La Vera está considerado como un producto de sabor y aroma únicos en el mundo.
 
El pimentón de La Vera es el resultado de la molturación de los frutos maduros y secos de la variedad Capsicum, de recolección artesanal en el punto exacto de madurez. Su sabor característico viene determinado por su sistema de secado que se realiza mediante ahumado de leña de encina o roble, perceptible nada más destapar el envase en el que se guarda. Este tipo de secado es característico de la zona ya que en otras partes el secado se hace al sol o en secaderos eléctricos. El proceso de secado dura de 10 a 15 días, volteándose los frutos a diario para obtener un resultado uniforme. Posteriormente se procede a la molturación que aún hoy se realiza en molinos de piedra como en de sus inicios. Se producen tres clases distintas de pimentón: dulcepicante y, menos conocido, el pimentón agridulce. También consta de tres categorías comerciales: extra, primera y segunda, en función del grado de humedad, color... etc. Tanto la variedad como la categoría vienen especificadas en el envase.
 
El Consejo Regulador Denominación de Origen Pimentón de La Vera es el encargado de garantiza el origen del pimentón producido en la zona geográfica de la D.O., protegerlo de posibles mezclas fraudulentas con otros pimentones nacionales o internacionales y dar a conocer las ventajas que supone su consumo.
Un producto tan especial requiere ciertos cuidados para su conservación ya que el pimentón no soporta la luz ni el aire porque se oxida. Por muy atractivos y herméticos que sean los botes de cristal no son adecuados para conservar el preciado polvo rojo. Los mejores envases son las clásicas latas metálicas de toda la vida, decoradas con dibujos alusivos al mundo del pimentón, así no pierde ni un ápice de su aroma.
 
En la cocina, el pimentón revela toda su fragancia cuando se combina con aceite no muy caliente, ya que se quema con facilidad. Resulta un condimento perfecto si se rehoga en un aceite en el que se han frito láminas de ajo y se deja reposar para que se decante y deje su aroma en el aceite que sobrenada en la superficie y es un excelente aliño para ensaladas, pescados y carnes hervidas. El pimentón fresco pone destellos rojizos en el pulpo a feira, envuelve el rape alangostado de un manto rojo y, a veces ardiente, según la variedad elegida y realza el sabor de una sencilla patata asada. Pero el pimentón de La Vera tiene muchas más aplicaciones, sólo hay que descubrirlas... y disfrutar.