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Cómo organizar una fiesta infantil
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Cumpleaños o reuniones de amigos no son patrimonio exclusivo de los adultos a la hora de organizar fiestas. Los niños también tienen sus momentos de celebración y ésta puede ser una buena ocasión para disfrutar con sus amigos, tanto en casa como en el jardín. Además, sirve también para motivarles a ser responsables mientras ayudan a sus padres en la preparación de este evento.

 
A lo largo del año, en muchos hogares llega ese día especial de celebración de cumpleaños de los más pequeños y se plantea la posibilidad de organizar una fiesta en casa. Aunque a veces puede parecer una tarea difícil, se puede salir adelante sin problemas.
 
Las invitaciones pueden enviarse por correo e incluso estar diseñadas de manera informal y divertida por el propio niño, con ayuda de sus padres. En ellas conviene indicar la hora prevista de finalización de la fiesta, para que los padres acudan a recoger a los pequeños invitados, aunque también se puede recurrir al teléfono para concretar detalles con éstos y confirmar la asistencia.
 
En primer lugar, hay que decidir la habitación que se va a elegir, en función del número de invitados, la decoración de la misma y el menú que se ofrecerá, así como la música (dependiendo de la edad de los asistentes) y si se organizan juegos para amenizar la fiesta.
 
Un consejo práctico es apartar del alcance de la mano todos los objetos que puedan ser frágiles o peligrosos y decorar el entorno con ornamentos de papel y guirnaldas. Para darle un aspecto todavía más festivo se pueden soltar globos hinchables de colores, de forma que se queden en el techo de la habitación, y para conseguir que permanezcan arriba un poco más, se pueden frotar con un paño de nylon, de forma que la electricidad estática haga que se peguen al techo durante más tiempo.
 
Menús divertidos
Aunque habitualmente los padres son los encargados de organizar estas celebraciones,  resulta recomendable que los niños participen en la preparación de la fiesta y en la toma de decisiones, bien ayudando en la decoración o bien realizando cualquier otra actividad, de forma que se estimula su sentido de la responsabilidad.
 
Una opción puede ser hacer una fiesta temática, de forma que estas celebraciones sean todavía más divertidas. Tanto las invitaciones como el propio menú, pasando por la decoración y los posteriores juegos irán relacionados con el tema elegido y de esta manera se asegura el éxito de manera sencilla y entretenida. Animales de la selva, dragones, convertir la fiesta en un circo donde todos vengan disfrazados u organizar un circo en el jardín& todo vale.
 
Es preferible optar por platos, vasos, manteles y cubiertos económicos, que luego puedan reciclarse con facilidad. Hoy en día existen numerosas tiendas donde adquirir utensilios de plástico o cartón con alegres colores.
 
Hay que tener en cuenta la edad de los comensales a la hora de confeccionar el menú. Debe ser algo fácil de comer, con formas divertidas y colores diversos. Aunque se trate de una fiesta, no conviene abusar de las golosinas ni de los aperitivos. Pueden prepararse sandwiches con formas originales. Para ello, existen en el mercado moldes con forma de animales que facilitan la tarea y aseguran el éxito.
 
La comida conviene situarla lejos de los pequeños invitados para que no se lancen sobre ella antes de tiempo. Se pueden preparar pequeñas pizzas y hamburguesas intercaladas con boles de patatas fritas, salchichas y panecillos de bocado con diferentes rellenos, tanto dulces como salados, (jamón york, salchichón, nocilla, queso& ) de forma que si alguno no resulta del gusto de un niño, siempre tenga la alternativa de elegir otro.
 
También pueden prepararse divertidas brochetas, enrollando rebanadas de pan de molde con lonchas de jamón y queso y cortándolas luego en trozos. Se montan intercalándolas con aceitunas y se doran ligeramente en una sartén. El toque final puede ser acompañarlas de salsa de yogur o queso cremoso.
 
Dulces y refrescos
En esta época la fruta es una buena opción, bien en forma de batidos o acompañada de gelatina de diversos sabores. Los dulces, las tartas o los bizcochos de chocolate no pueden faltar en una fiesta de este tipo y otro tanto sucede con los helados, pero es preferible no incluir en este menú cremas o mermeladas, porque pueden ser fuente de problemas.
 
En cuanto a la bebida, nunca deber faltar el agua, que los más pequeños consumen en grandes cantidades. Los refrescos también deben estar presentes aunque, si se dispone de tiempo, es preferible preparar batidos caseros, zumos naturales o limonadas. Las bebidas es mejor que estén a temperatura ambiente, porque los niños suelen sudar mientras están jugando.
 
Bien sea un día laborable o en fin de semana, hay que organizar el tiempo de forma que haya espacio suficiente para poder disfrutar tanto de la comida (o merienda) como de los juegos y diversiones posteriores, bien sean animadores o payasos.
 
Una vez llegado el momento de la despedida, convendrá ir preparando ésta con antelación, ya que los niños suelen ser reacios a dejar de divertirse. El pequeño anfitrión debe despedir a sus invitados, agradeciéndoles su presencia y sus regalos.