Gastronomía valenciana
Famosa por sus naranjas y sus arroces, conocida mundialmente por su paella, la cocina valenciana cuenta con platos de dos mares, el Mediterráneo, y el mar pequeño: la Albufera, además de excelentes verduras y una gran variedad de dulces de origen árabe entre los que destacan los turrones.
Hablar de la gastronomía valenciana es hablar de la paella. Este plato suelen prepararlo, habitualmente, los hombres mientras que las mujeres se encargan del resto de los arroces. Existen muchas variedades de paella y cada cocinero tiene sus trucos y sus manías. La fórmula tradicional incluye carne de conejo y pollo o cerdo, además de las judías verdes tavella, y garrofó, unas judías locales parecidas a los judiones, además del arroz (el mejor para estos casos es el de la variedad bomba, que absorbe el sabor del resto de los ingredientes, aunque un arroz de grano medio da buenos resultados), agua o caldo, fuego uniforme y el tiempo justo.
La perfección del plato dependerá de la mano y el instinto del oficiante. La variación de ingredientes dan como resultado la paella huertana, con espinacas, ajos, berenjenas, habitas...
Las paellas marineras admiten todo tipo de pescados, moluscos y crustáceos. Difícil de encontrar en los restaurantes, pero excelente, es la paella de bonito y conejo.
La visita a la Comunidad valenciana debe incluir un arrós negre, con sepia y su tinta, o el arroz a banda, en el que el arroz se prepara con el caldo de cocer el pescado y éste se sirve aparte (a banda) con salsa all i oli. Pero hay otros arroces en cazuela, caldosos, preparados al horno, que vale la pena probar.
Tradicional es el arroz de los tres puñados: uno de alubias, uno de lentejas y otro de arroz, y el arrós amb fessols y naps (arroz con judías y nabos), que se enriquece con manos, oreja y morro de cerdo. En Alicante se prepara un caldero de pescados con mucho sabor y muchas espinas, que se adereza con salmorreta, una salsa muy trabada, a base de perejil, tomate, ajo y guindilla.
La huerta proporciona excelentes alcachofas que se preparan de mil modos: fritas, con caracoles, con atún, con bacalao y patatas, o crudas, aderezadas con aceite y zumo de limón. También protagonizan una excelente paella.
El bulli es un hervido de verduras, patatas y cebolla, aliñado con buen aceite. Los pimientos rellenos, la coliflor con almendras, los cardos con nueces o anchoas y las habas con morcilla son opciones muy apreciadas.
La anguila, habitante de la Albufera, es también protagonista de muchos platos famosos como la anguila all i pebre, con ajo y pimientos, al vino o a la morisca, aderezada con anchoas, limón, hierbas aromáticas y pimienta blanca. Con los pescados y mariscos del Mediterráneo se elaboran magníficos suquets, y la zarzuela, su prima hermana, dos de las mejores formas de preparar los productos del mar.
En Castellón, muy próximo a Cataluña, está Vinaroz, donde se pescan excelentes langostinos que, preparados a la brasa, rivalizan con los chipirones con habitas, el revuelto de setas con erizos de mar y las espadenyes.
HHerencia árabe
La fideuá es típica de Gandía, y es una versión de la paella de mariscos en la que el arroz se sustituye por fideos perla y se acompaña con all i oli.
No son los valencianos muy aficionados a la carne, aunque consumen bastante cordero, generalmente asado y relleno. El cerdo se emplea casi exclusivamente en la elaboración de embutidos, pero el pollo, el conejo y el pato son muy apreciados.
En la Comunidad valenciana se sigue preparando un postre árabe que es uno de los más antiguos de la Península, el arnadí, a base de calabaza, azúcar, huevos, almendras y piñones. También son típicas las almojábanas, los flaóns, unos flanes de requesón, los pastissets de boniato, las azcárragas, tartitas de nuez y calabazate, y los fartóns, que acompañan la tradicional horchata de chufa.
En cuanto a los vinos, los blancos de Valencia y los tintos de la Denominación de Origen Utiel-Requena son excelentes. Y para postre, nada mejor que un fondillón de Alicante.