por Isabelle Boix

La forma y el tamaño de una copa pueden variar el aroma, el sabor y el color de un vino. Esta es la razón por la que cada caldo requiere una copa adecuada para que se puedan apreciar sus bondades. Lo único en común a todos los tipos es que sea de cristal, de fondo redondo y transparente.
La copa romana
Antes de beber en copa, los griegos probaban el vino en cuernos de animales y caracolas marinas. Los romanos fueron los inventores de la copa, que entonces era de terracota y se denominaba tazzotti.
Siglos después, en torno a 1956, Claus Riedel fue el precursor del diseño de copas diferentes para degustar el bouquet de los diferentes varietales. Él fue el primero en entender que cada vino posee una exclusiva mezcla de cualidades: la fruta, la acidez, los minerales, los taninos y el alcohol. Para su deleite se necesita una copa adecuada.
El recipiente para la cata
La copa de cata sirve para apreciar todas las cualidades de un vino. Su capacidad no debe exceder de 215 centímetros cúbicos, aunque no debe servirse más de 50 c.c. de vino para probarlo. De cristal fino, permite visualizar el color exacto del caldo y su boca ancha facilita que se puedan introducir los labios y la nariz al mismo tiempo.
El vino tinto se debe servir en una copa de 200 centímetros cúbicos de tamaño, ligeramente alargada y esférica, con forma de tulipán. La tulipa tiene un borde que se curva hacia el interior y posee un tallo corto para asirla y que no se caliente el vino con el calor de la mano.
Los tintos intensos y de gran estructura requieren una Gran Burdeos. Los Tempranillos y Merlot se sirven en copas Burdeos, de tamaño inferior.
La tulipa ancha y chata en la base es la copa idónea para apreciar un buen vino blanco. La boca debe ser amplia, para poder catarlo en toda su expresión.
Licores y cavas
Los vinos dulces, apropiados para servir con los postres, se presentan en copas pequeñas y cerradas en la parte superior, en las que se suele tomar el Jerez, llamadas catavinos. Son perfectos para servir la manzanilla, el fino y los olorosos.
En cuanto a los licores, la copa balón es la perfecta. De tallo corto, está abombada en la parte inferior, para poder calentar el caldo con las manos.
Los cavas se degustaban antes en copas anchas y abiertas, llamadas Pompadour, pero en la actualidad, lo correcto es presentarlo en copas altas. Son las llamadas flautas, que permiten apreciar los aromas del vino espumoso y facilitan el paso de las características burbujas.
Lo + leído