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Pizzas caseras a la carta

La pizza puede convertirse en una opción sana, completa y nutritiva a base de productos naturales. Su elaboración casera es muy sencilla y además resulta práctica y divertida. La imaginación puede llevar a crear infinitas combinaciones de ingredientes a partir de una base ya preparada o de la masa que uno mismo elabore. El resultado es sorprendente, pizzas originales y variadas para todos los gustos.

 
De origen italiano, la pizza se ha popularizado como uno de los platos más atractivos para los jóvenes.  Esta masa de pan, adornada con toda clase de ingredientes, no tiene por qué ser considerada como comida basura. Frente a los productos industriales, ricos en grasas, surge la alternativa natural. Las pizzas caseras permiten elegir la cantidad y calidad de los componentes, además de sorprender al paladar con obras gastronómicas más sabrosas.
 
Para las personas más prácticas, una opción es dar un toque personal a las pizzas precocinadas que venden en las tiendas. Añadiendo verduras frescas como tomate natural, cebolla o pimientos y una cucharada de aceite de oliva se gana no sólo en calidad sino también en sabor.
 
Para los que están cansados de la oferta tradicional de las tiendas y los supermercados, existe la posibilidad de comprar bases congeladas, listas para hornear una vez cubiertas con tomate y los ingredientes preferidos. Se trata de una forma rápida y sencilla de crear una pizza personalizada en tan sólo unos minutos.
 
Masa casera
Otro posibilidad es elaborar la propia masa en casa. El primer paso consiste en disolver 10 gramos de levadura en una pequeña cantidad de agua tibia y dejarla reposar 5 minutos, añadir luego un poco de azúcar activa la levadura sin aumentar su efecto. Se vierte el líquido a un recipiente hondo con 200 gramos de harina y una cucharadita de sal.
 
A continuación, se  añade agua hasta conseguir una masa flexible y una cucharada de aceite de oliva. Debe reposar durante 15 minutos a temperatura ambiente, para luego  dividirla en cuatro partes, amasarla y taparla con un trapo limpio durante media hora. Trascurrido este tiempo, se extiende la masa con un rodillo intentando que quede lo más fina posible.
 
Si se desea el efecto contrario, que quede gruesa, hay que dejarla reposar una vez formada y untada con el tomate. El resultado final es más original si se le da a la masa forma rectangular o al estilo calzone, doblada por la mitad y sellada por los bordes.
 
Una vez que está elaborada la masa ya sólo falta añadir los ingredientes. La pizza se podrá cocer al horno, sin precalentar a 225 grados durante 30 o 35 minutos, o al microondas. En este caso, se calienta la bandeja de 5 a 8 minutos, se unta con un poco de aceite para que no se pegue la pizza y se hornea a potencia máxima durante 7 u 8 minutos. Incluso se puede hacer la pizza a la sartén, calentando la masa a fuego lento y dándole la vuelta como a una tortilla.
 
Los ingredientes
Los ingredientes son el corazón de la pizza, los que marcan su esencia ya sea tradicional, original o exótica. Algunos optan por utilizar componentes clásicos como el tomate, el jamón o el queso mientras otros se animan a experimentar nuevas combinaciones. Su creación es libre y permite realizar una pizza para cada persona y para cada situación.
 
Para los amantes de la carne, el jamón y el pollo se convierten en los ingredientes imprescindibles. Los que prefieren el pescado pueden hacer pizzas con atún, bacalao o salmón ahumado y, para los más sibaritas, están la pizza marinera de mejillones y berberechos o la de langostinos.
 
En la dieta vegetariana la pizza alberga múltiples variantes: algunas son de brécol y champiñones, otras de algas y tofu, berenjenas,  puerros o cualquier otra verdura. Las especias, como el orégano, la albahaca o la pimienta, son el truco personal que algunos utilizan para dar sabor a sus pizzas.
 
Una opción sana
La variedad de sus ingredientes hacen de la pizza un alimento muy completo. Si se incluyen hortalizas o verduras, queso, jamón, atún y tomate se está aportando los nutrientes necesarios para una buena alimentación.
 
Desde el punto de vista nutricional, su principal aportación son los hidratos de carbono complejos propios de la pasta. El resto vendrá determinado por los complementos que se añadan a la base. La carne, el jamón y los alimentos de origen animal contienen proteínas de calidad y grasas. Por su parte, las verduras aportan fibras y minerales, por eso lo más recomendable es decantarse por las pizzas vegetales.
 
Su aporte energético, en general, es de 234 calorías por cada 100 gramos. Reducir las grasas es posible si se utilizan ingredientes como quesos poco grasos, pavo en lugar de jamón serrano o atún y tomate natural. Se trata de un alimento calórico pero nutritivo, sano siempre que se utilicen productos naturales y no sirva de excusa para convertirlo en un hábito que rompa las bases de una dieta equilibrada.