
El estilo colonial surge de la fusión entre las tendencias decorativas de las colonias de Asia y África, principalmente, y las líneas imperantes en las metrópolis europeas desde el siglo XVI hasta mediados del siglo XX. Aunque existen diferencias entre las propuestas de ambos continentes, el estilo colonial se define a través de las siguientes claves comunes: la incorporación de materiales autóctonos, la creación de ambientes con cierto grado de exotismo, el culto a los complementos y detalles artesanales y la ausencia de objetos y mobiliario de carácter industrial.
Materiales nobles y tejidos naturales
Los materiales por antonomasia del mueble colonial son las maderas nobles y robustas, el bambú, el mimbre y otras fibras naturales, que a menudo aparecen combinados en una misma pieza. En cuanto a las maderas, se distinguen las procedentes del sudeste asiático; como la teca de Java, la de olmo, la de alcanfor, la de mango, la de papaya y la de palisandro, de las africanas; como el ébano, la teca rodesiana, el iroko, la caoba, el sapelli y las reutilizadas de los antiguos travesaños del ferrocarril. Casi todas ellas se presentan tratadas con cera y no con barniz.
Con estas maderas cálidas, duras y resistentes, las creaciones asiáticas combinan muebles que incorporan bisagras, herrajes, ornamentos dorados y trabajos labrados y tallados con otros en los que prevalece la sencillez total. Estos últimos se asemejan más a la tendencia africana, que destaca por la fuerza de sus formas y por su carácter primitivo y tribal.
Las telas que visten los ambientes coloniales son naturales, como el lino, la seda y las fibras vegetales, entre las que destaca el yute africano. Están hechas a mano e incorporan diseños sencillos y esquemáticos. En la gama cromática, el blanco manda junto a los crudos, sobre todo en las cortinas, que deben ser ligeras y transparentes para dejar pasar la luz. El resto de los elementos textiles (tapizados, cojines y tapices) admiten más colores, como los ocres, marrones y beiges en las casas de inspiración africana, y granates, violetas o rosas, en las de influencia asiática.
Muebles y complementos
Los muebles que no pueden faltar en un hogar de estilo colonial asiático son: los armarios grandes de madera de la zona; los baúles; las butacas de madera, de fibras naturales o de ambos materiales; los muebles de oficio, como escritorios, archivadores y columnas de cajones; las banquetas; las mesas auxiliares y las mesas de centro; los grandes espejos con marco de teca; los sofás con armazón de madera o fibras naturales y colchonetas en tonos blancos con cojines de colores vivos o crudos; las camas grandes con dosel o mosquitera, las vitrinas de dos cuerpos y los biombos.
El ambiente colonial de inspiración africana se nutre de los siguientes muebles y complementos: mesas de centro y mesitas auxiliares de maderas autóctonas; sillas, bancos y taburetes tallados a mano; butacas y mecedoras de madera o de fibras naturales, como rafia o mimbre; camas de madera con dosel y cortinas vaporosas o mosquitera; esteras para el suelo, telas para la cama o el sofá y tapices para las paredes; cuencos y recipientes artesanales de materiales diversos; cojines de fibras naturales; esculturas, tallas de madera y máscaras de guerrero.
Los ambientes más representativos
Las dos estancias que representan el estilo colonial por excelencia son el salón y el dormitorio. Ambas deben ser amplias, con techos altos de los que colgarán los clásicos ventiladores de palas y muy luminosas, pues éste es un aspecto imprescindible de esta tendencia decorativa. La luz natural ha de dejar un rastro tenue sobre los muebles de materiales nobles y cálidos que configurarán las dos habitaciones, para dar paso a una iluminación artificial con reflejos amarillos al anochecer, la que emanará de las pequeñas lámparas sencillas con pantallas blancas.
En el salón primará el confort, con un gran sofá de madera sobre el que se colocará una colchoneta en blanco y crudo, con grandes cojines de las características descritas, y varios butacones que formarán parte de este espacio en el que no pueden faltar una mesa central y algunas mesitas auxiliares. En otro lugar del salón se dispondrá una mesa alta de comedor con sillas de fibras naturales. A la decoración con objetos y detalles propios de este estilo se sumarán plantas tropicales de hojas grandes en macetones de terracota.
El dormitorio contará con una cama de tamaño generoso que incorporará dosel o mosquitera. Se vestirá únicamente con sábanas de hilo o algodón en blanco, a la que se pueden incorporar diversos cojines. Un gran armario de madera, una consola o mesita de escritorio, un espejo enmarcado con algún material autóctono, un biombo de India, Bali o Indonesia, y un baúl asiático de teca pueden completar la estancia.
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