
Los orígenes de nuestra marca se remontan a hace más de sesenta años. En esa época se consolidaba el Refino en España y se inauguraba en 1951, la Sociedad Repesa (Refinería de Petróleos de Escombreras) que sería pionera en comercializar una marca propia de gasolina, aceites y lubricantes.
La R de Repsol, surgía de la marca de lubricantes estrella de REPESA, con un claro objetivo, ser reconocida, aceptada y elegida por el consumidor. Para el momento, ya las grandes multinacionales del sector tenían la competición como su mejor banco de pruebas y una forma idónea de potenciar, dinamizar e incrementar su imagen de la que, con el tiempo, llegaría a ser la principal empresa petrolera del país. El piloto Ángel Nieto lucía el logotipo del lubricante Repsol, que se había consolidado como la primera marca de España.

En 1987, se establece el Grupo Repsol como una sociedad anónima y su actividad engloba la exploración, producción, transporte y refino de petróleo y gas. Nace en un entorno de mercado de perfil plano caracterizado por la oferta de productos genéricos en los que la calidad no es un factor de elección, los precios fijados sin diferenciación por marcas y la escasez de puntos de venta.
El grupo toma su nombre de la marca de lubricantes comercializada por REPESA: Repsol, con el objetivo de transformarse en una marca de prestigio, liderazgo y reconocimiento mundial.
En 1988, Wolf Ollins diseña la marca Repsol, para crear una identidad que se pueda distinguir y recordar con facilidad y que sirva para integrar las distintas compañías que conformaban el grupo.

El transcurso del tiempo y las nuevas condiciones del mercado aconsejan una renovación de marca que se lleva a cabo 1997. Un nuevo diseño se realiza con el objetivo de adaptarla a un concepto gráfico más actualizado, manteniendo un posicionamiento, representación e integración de las diferentes empresas. Del antiguo símbolo, desaparece la luna y la línea de horizonte se reduce. Las líneas se hacen más puras, más estilizadas, la forma es más geométrica, respetando los elementos más identificables de la marca anterior. El resultado mantiene la esencia de la marca, depurando el logotipo y confiriéndole un alto grado de modernidad, que le permitirá mantenerse viva en el futuro.

Para reforzar su eje internacional, en 1999, Repsol adquiere la compañía petrolera argentina YPF, lo que da lugar a una empresa multinacional más equilibrada y mejor posicionada, creando un hito en la transformación de la marca al aprovechar los atributos positivos en la apertura hacia sus nuevos mercados. Una vez más, la marca actúa como elemento integrador de dos grandes compañías, que concentran sus esfuerzos bajo un distintivo común. Se define una única marca que mantiene los atributos gráficos de cada una de las empresas conservando los logotipos originales, compartiendo un símbolo común.
La sólida posición que disfruta actualmente Repsol se debe a una estrategia global de marca cuyo objetivo fundamental es la generación de valor. Esta estrategia se adapta a las necesidades locales de los mercados en los que se desarrolla la actividad, manteniendo la identidad propia de la marca que se enriquece con las particularidades de cada país. Por tanto, en su ámbito mundial a excepción de Argentina, la compañía se distingue a través de su marca líder Repsol.
En definitiva
Repsol cuenta hoy con una marca fuerte responsable, orientada a las personas, que transmite una comunicación transparente adaptada al entorno y aportaciones de valor a la sociedad, que se compromete con el futuro... sin olvidar su pasado...

Última actualización: 18 de agosto de 2009
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