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Trastorno afectivo estacional

Cuando terminan los largos días soleados, los colores brillantes y las hojas verdes desaparecen, la llegada de rachas de viento frío y la nieve produce en algunas personas pensamientos depresivos, los cuales son un posible síntoma de un trastorno llamado “Trastorno Afectivo Estacional” (SAD en inglés). Los pacientes que padecen SAD, sufren una verdadera depresión clínica o un trastorno bipolar (maníaco-depresivo), pero sólo en otoño e invierno. Durante la primavera y el verano se sienten bien. Los síntomas de depresión clínica incluyen un ánimo severamente deprimido, fatiga, irritabilidad, concentración disminuida y pérdida de interés en las actividades normalmente placenteras. Las personas con trastorno bipolar experimentan los mismos síntomas, pero alternados con síntomas similares a la manía (euforia).

En ambos casos, también hay síntomas que según algunos estudios se presentan más a menudo en los trastornos de depresión unipolar y bipolar estacionales que en los no estacionales –sueño excesivo, aumento del apetito con deseo exagerado de consumo de carbohidratos y aumento de peso. Los tres desórdenes se diagnostican si sus síntomas llevan a un deterioro de las áreas de funcionamiento social, académico, ocupacional u otras de la persona. El SAD puede estar conectado con la menor cantidad de horas de luz diurna en el invierno. Esta puede ser la razón por la cual es más frecuente en el norte donde los días de invierno llegan a ser muy cortos. La investigación actual sugiere varias causas posibles, incluyendo el enlentecimiento de los ritmos circadianos (del “reloj biológico”), los cuales son responsables por la regulación de las hormonas, el sueño y el ánimo. Algunos estudios sugieren que la falta de luz lleva a una disminución de los niveles de los neurotransmisores, lo cual determina una actividad cerebral más lenta. La fototerapia (terapia de luz) puede ayudar a ajustar los ritmos circadianos y los niveles de neurotransmisores. Los antidepresivos pueden también ayudar a cambiar las anomalías en los neurotransmisores y en algunos casos el apoyo de consejeros es efectivo. Muchas personas que sufren SAD simplemente suponen que “el invierno no les hace bien” y no buscan tratamiento porque saben que van a sentirse mejor en primavera. Pasar tiempo al aire libre y ejercitarse regularmente puede ayudar a aliviar los síntomas.

Si usted cree que sufre SAD, es importante que no trate de auto-diagnosticarse ni se siente dos horas al día frente a su lámpara. Consulte a su médico de cabecera.

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