Corrientes oceánicas
Una corriente oceánica es un movimiento del agua oceánica, caracterizado por la regularidad, ya sea de naturaleza cíclica o más frecuentemente, como una corriente continua que fluye a lo largo de una trayectoria definida. Las principales corrientes oceánicas son de carácter y flujo continuo y son de importancia primordial en el mantenimiento del equilibrio termodinámico de la Tierra.
Al examinar las interacciones del océano y la atmósfera, es muy obvio que existe una correspondencia entre las principales corrientes oceánicas y los patrones de flujo atmosférico. Esto es especialmente claro en los océanos subtropicales, donde debajo de cada célula de alta presión, hay una corriente circular o giro similar en la superficie del océano. Los sistemas de alta presión en las latitudes medias producen corrientes cálidas en las costas orientales de los continentes y corrientes más frías en las costas occidentales.
Las corrientes forman circuitos que transportan calor alrededor del mundo. Su temperatura afecta el clima de las masas terrestres. En los océanos del mundo, se distinguen ocho giros (sistemas de corrientes oceánicas a escala planetaria empujadas por el sistema global de vientos):
1) Giro subtropical del Hemisferio Sur, en el Océano Atlántico (formado por las corrientes de Brasil, del Atlántico Sur, de Benguela y la Ecuatorial del Sur).
2) Giro subtropical del Hemisferio Norte, en el Océano Atlántico (formado por las corrientes del Golfo, Azores, de Canarias y la Ecuatorial del Norte.
3) Giro sub-polar, en el Océano Atlántico (formado por las corrientes del Labrador, del Atlántico Norte, de Irminger y la de Groenlandia Oriental).
4) Giro subtropical del Hemisferio Sur, en el Océano Pacífico (conformado por las corrientes del Pacífico, Australiana Oriental, Pacífico Sur, Perú y Chile y la Ecuatorial del Sur).
5) Giro subtropical del Hemisferio Norte, (por las corrientes de Kurosio, el Pacífico Norte, California y la Ecuatorial del Norte.
6) Giro sub-polar (formado por las corrientes de Oyashio, Aleutiana, California y la de Alaska.
7) Giro sub-polar en el Mar de Bering.
8) Giro subtropical del Océano Índico, -el único existente en este mar (formado por las corrientes de Agulhas, Índico Sur, Australiana Occidental y la Ecuatorial del Sur.
No sólo la atmósfera influye en los océanos; en forma recíproca los océanos influyen en la atmósfera, teniendo diversos efectos en ella. Un ejemplo es la Corriente del Golfo, una de las corrientes del borde occidental del giro subtropical del Atlántico Norte y una de las más rápidas, sino la más rápida de las corrientes (2 metros por segundo en los 200 metros superiores de la columna de agua) con uno de los mayores transportes (hasta 80 millones de metros cúbicos de agua por segundo). La Corriente del Golfo es parte de este sistema de corrientes que rota en sentido horario en el Atlántico Norte. Frente a la costa de Sudamérica, la Corriente Ecuatorial del Norte, originada en las cercanías de África, se divide en dos ramales que luego se vuelven a unir y se desplazan por el Estrecho de la Florida -Estados Unidos- a la asombrosa tasa de 30 millones de metros cúbicos por segundo, convirtiéndose en la Corriente del Golfo. Fluye en dirección norte en forma casi paralela a la costa este de Estados Unidos; recoge más agua, llegando aproximadamente a un volumen de 80 millones de metros cúbicos por segundo a la altura de la costa de Carolina del Sur, hasta que el viento que sopla del este la separa de la costa. Allí, la Corriente del Golfo desarrolla inestabilidades en forma de meandros y remolinos enormes de agua cálida.
Gracias a esta corriente, el Atlántico occidental se torna más cálido y permite así que las tormentas en la costa -inclusive durante el invierno- se conecten a una fuente de calor casi tropical aún en las latitudes medias. Una parte de la Corriente del Golfo forma una contracorriente que fluye hacia el sur y luego hacia el oeste, pero su cuerpo principal continúa hacia el norte, y una vez a la altura del sur de Terranova gira hacia el este y allí se divide en dos corrientes: la del Atlántico Norte y la de las Azores.
La primera alcanza los mares británicos y luego va hacia el norte a lo largo de Noruega, aportando a su paso calor a la tierra adyacente. La Corriente del Golfo, siendo una de las principales corrientes cálidas, tiene como función fundamental redistribuir el calor, llevando aguas cálidas hacia el Polo Norte y es parte de las variables geográficas de nuestro complejo clima.