El viento solar
El viento solar es una corriente de partículas (en su mayor parte protones con alta carga energética) que es expulsada de la capa superior de la atmósfera de una estrella y se mueve radialmente con respecto a la misma. La atmósfera que rodea al Sol es un lugar muy turbulento, suficientemente caliente como para impedir que los átomos mantengan sus electrones, resultando en una corriente de partículas cargadas (plasma) que se expande hacia el espacio como viento solar, extendiéndose más allá de la Tierra.
El Sol pierde aproximadamente 800 kg. por segundo de materia expulsada en forma de viento solar. Los arrebatos energéticos de viento solar causado por erupciones solares (liberaciones intensas y temporarias de radiación de distintos tipos, desde rayos gamma, pasando por luz, hasta largas ondas de radio) y por otros fenómenos del clima solares, son conocidos como tormentas solares, las cuales bombardean las sondas espaciales y los satélites con grandes cantidades de radiación. El campo magnético de la Tierra actúa como una capa protectora contra este bombardeo de partículas de viento solar. Las partículas atrapadas en el campo magnético de la Tierra tienden a reunirse dentro de los cinturones de radiación de Van Allen y pueden producir las llamadas Aurora Borealis y Aurora Australis, al impactar con la atmósfera de la Tierra en la cercanía a los polos.
El viento solar forma un tipo de “burbuja” en el medio interestelar (gas y polvo enrarecido que existen entre las estrellas dentro de una galaxia, consistiendo normalmente en 99% de partículas de gas –90% hidrógeno y 10% de helio- y 1% de polvo, con elementos adicionales presentes en cantidades mínimas). En términos de extensión, el punto donde la fuerza del viento solar ya no es suficiente como para empujar el medio interestelar se denomina heliopausa, y es a menudo considerado como la frontera exterior del sistema solar. La distancia hasta la heliopausa no está precisamente determinada, pero se sabe que llega mucho más allá de la órbita de Plutón.