Inundaciones y sequías
La alternancia de años lluviosos y años secos es difícil de entender y predecir. En algunas partes del mundo existe un patrón que vincula a la sequía con su opuesto, la inundación. Los fenómenos extremos de inundación y sequía ocurren en el contexto del clima a nivel local y global. Hace casi cincuenta años, Jerome Namias sugirió que las sequías podrían ser la manifestación de patrones anómalos de circulación atmosférica causados por condiciones cambiantes en la superficie del océano al otro lado del mundo. Lo mismo se aplica a las inundaciones.
A lo largo del tiempo, las sequías han ocasionado más muertes que las inundaciones, pero las inundaciones son el peligro natural más universal y ocurren en todos los continentes, siendo una amenaza potencial en todos los lugares donde hay lluvias abundantes o áreas bajas cerca de los cuerpos de agua.
Tanto las inundaciones locales como las que cubren áreas extensas son causadas por procesos atmosféricos a gran escala que son, en cierta forma, lo opuesto a las sequías. El ciclo de evaporación y precipitación del agua se equilibra sobre áreas extensas e intervalos prolongados de tiempo, pero en ciertos lugares, las precipitaciones puede ser lo suficientemente abundantes como para producir inundaciones o lo suficientemente escasas como para provocar sequías.
Una inundación es el desborde de los límites normales de un curso de agua, generalmente una corriente, o la acumulación de agua sobre áreas que generalmente no están sumergidas. Durante los pasados 30 años, el 40% del total de los desastres ocasionados por inundaciones, sucedieron en Asia, 25% en Estados Unidos, 17% en África, 14% en Europa y 4% en Oceanía. La mayoría de los países Asiáticos sufren inundaciones todos los años, siendo la zona Sur, la más frecuentemente afectada.