Corrientes oceánicas
Otras fuerzas, como el efecto Coriolis y la ubicación de las masas continentales afectan los patrones de las corrientes superficiales. Desde el Ecuador a las latitudes medias, el movimiento circular es en sentido horario en el hemisferio Norte y en sentido opuesto en el hemisferio Sur. Cerca de los polos, hay una tendencia a que los giros –patrones circulares cerrados- fluyan en direcciones opuestas. Esta circulación del agua ayuda a propagar la energía del Sol. El Sol calienta el agua en el Ecuador; luego el agua y el calor son transportados a latitudes mayores. A escala global, las grandes corrientes oceánicas están restringidas por las masas continentales que bordean las tres cuencas oceánicas. Cada cuenca oceánica tiene un gran giro localizado aproximadamente en la latitud 30° Norte y Sur en las regiones subtropicales.
Los giros más pequeños ocurren en el Océano Atlántico Norte y en el Océano Pacífico, centrados en los 50° de latitud Norte. Las corrientes en estos sistemas son impulsadas por la circulación producida por los centros de baja presión polares. En el hemisferio Sur, estos giros no se desarrollan al no existir masas de tierra.
A ambos lados del Ecuador, en todas las cuencas oceánicas, existen dos corrientes que fluyen hacia el oeste: la Ecuatorial Norte y la Ecuatorial Sur. Estas corrientes avanzan entre 3 y 6 kilómetros por día y generalmente se extienden entre 100 y 200 metros de profundidad bajo la superficie del océano.
La Contracorriente Ecuatorial, que fluye en dirección este, es un retorno parcial del agua llevada en dirección oeste por las corriente ecuatoriales Norte y Sur. Las corrientes de borde occidental fluyen desde el Ecuador hacia las latitudes altas. Estas corrientes de agua cálida tienen nombres específicos asociados con su ubicación: Corriente del Golfo, en el Atlántico Norte; Kuroshio, en el Pacífico Norte; Brasil, en el Atlántico Sur; Australia Oriental en el Pacífico Sur y Agulhas, en el Océano Índico. Todas estas corrientes son en general estrechas y viajan a velocidades de entre 40 y 120 kilómetros por día. Las corrientes de borde occidental son los flujos oceánicos más profundos de la superficie y generalmente se extienden hasta 1000 metros bajo la superficie del océano.
Las corrientes de borde oriental fluyen desde las latitudes altas hacia el Ecuador. Estas corrientes de agua fría tienen también nombres específicos asociados con su ubicación: Canaria, en el Atlántico Norte; California, en el Pacífico Norte; Benguela, en el Atlántico Sur; Perú, en el Pacífico Sur y Australia Occidental, en el Océano Índico – al oeste de Australia. Todas estas corrientes son por lo general corrientes anchas y lentas que se desplazan a velocidades de entre 3 y 7 kilómetros diarios. En el hemisferio Norte, la Corriente del Pacífico Norte, que fluye hacia el este, y la Corriente del Atlántico Norte, mueven las aguas de las corrientes de borde occidental a los puntos de partida de las corrientes de borde oriental. La Corriente del Pacífico Sur, la Corriente del Índico Sur y la Corriente del Atlántico Sur, cumplen la misma función en el hemisferio Sur. Estas corrientes se asocian a la Circumpolar Antártica (Corriente del Viento del Oeste.) Al no existir una masa de tierra en esta latitud, la Circumpolar Antártica fluye en forma continua alrededor de la Antártida y produce solamente un retorno parcial de agua a las tres cuencas oceánicas del Hemisferio Sur.
Los océanos del mundo también tienen corrientes importantes que fluyen bajo la superficie. Las corrientes sub-superficiales profundas, generalmente viajan a una velocidad mucho menor en comparación con las corrientes superficiales. Las corrientes profundas son impulsadas por diferencias en la densidad del agua del mar, producida por variaciones en la temperatura y la salinidad. El agua del mar luego se mueve hacia el sur a lo largo de la costa de América del Norte y América del Sur, hasta llegar a la Antártida. En la Antártida, la densa y fría agua marina viaja entonces hacia el este. Durante esta parte del trayecto el flujo se divide en dos corrientes que se desplazan hacia el norte. En el Pacífico Norte (frente a la costa de Asia) y en el Océano Índico (frente a la costa de África), estas dos corrientes se mueven desde el fondo del océano hacia la superficie creando afloramientos. El flujo entonces se vuelve cercano a la superficie desplazándose nuevamente al punto de partida en el Atlántico Norte.
Hipotéticamente, un circuito completo de este flujo de agua salada lleva un tiempo estimado de 1.000 años.